La sucesión de temporales ocasiona grandes pérdidas al sector primario

La imposibilidad de salir a pescar provoca la escasez de especies, y en el campo todavía no ha podido echarse fertilizante al terreno

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ribeira / la voz

Los temporales que se vienen encadenando desde que comenzó el invierno empiezan a pasar factura a sectores primarios de gran importancia en la comarca como son la pesca y la ganadería, que ya empiezan a acumular pérdidas. Lo manifiesta el armador del cerco de Portosín Eduardo Carreño: «La semana pasada trabajamos un día y, la anterior, otro. Hay barcos que llevan amarrados desde diciembre. La única solución que nos queda para dar viabilidad a la empresa es que nos vayamos al País Vasco, porque aquí estamos perdiendo dinero».

Explican tanto en Ribeira como en Portosín que algunas embarcaciones, por ahora un número reducido, aprovecharon una jornada de tregua para marcharse al Cantábrico, donde abunda la xarda. Los profesionales indican que «hai demasiada auga doce e iso impide que os peixes entren ás zonas de abrigo e tamén hai moitas correntes».

La baja salinidad y el exceso de agua embalsada comienzan a ocasionar problemas a los mariscadores. En el caso de Noia, la bióloga y el patrón mayor acudieron ayer a realizar muestreos. La presa del Tambre ha tenido que abrirse y el pósito ha detectado mortandad de bivalvo, por lo que decidió suspender la campaña esta semana: «Non queremos que se mova o terreo para minimizar os danos», dijo el secretario del pósito, Adelo Freire.

Para mitigar los perjuicios que esto supone para el sector, la entidad ha decidido prolongar la campaña hasta abril.

En la rula de Ribeira, las subastas están bajo mínimos. El lunes solo pasaron por la lonja 26.000 kilos de pescado y, el viernes, 68.000. Además, la mayoría llegó en camión desde otros puertos. Lo habitual es que la cantidad en una jornada supere los 130.000 kilos. Algunos mayoristas indican que hay especies que empiezan a escasear y que resulta difícil atender los pedidos.

Mal estado del forraje

En apenas cuatro meses, los agricultores barbanzanos han pasado de clamar insistentemente por la llegada de la lluvia a mirar desesperadamente al cielo deseando que escampe.

Las bajas temperaturas que se registraron en la comarca durante el invierno, unidas a la gran cantidad de agua caída -las previsiones apuntan a que las precipitaciones seguirán, al menos, durante toda esta semana- están dificultando enormemente el trabajo en el campo.

Los profesionales de la zona no han podido aplicar todavía los fertilizantes que necesita el terreno para la cosecha de hierba de la primavera y esto se traduce en un mal estado del forraje, tanto en lo referente a su tamaño como a su calidad.

A pesar de esto, lo que más preocupa a los agricultores es el retraso que se producirá en las cosechas cuando el tiempo mejore, puesto que habrá que esperar unos días para que las fincas estén accesibles para la maquinaria, y casi un mes más para poder recoger el forraje una vez fertilizado.

En el mejor de los casos, las tareas de ensilado de la hierba no podrán comenzar hasta la segunda quincena de abril, un mes más tarde que el año pasado. Este retraso acarrea importantes pérdidas para los productores ya no solo por un empeoramiento de la calidad del forraje, sino también porque el retraso afecta a la plantación del maíz. En este sentido, cuanto más se demore la siembra del cereal, menor será la cantidad que se acabe recolectando durante el otoño.

«O ensilado da primavera corre perigo pola demora en abonar o terreo»

El ganadero mazaricano José Manuel Antelo explica: «Levamos máis dun mes co abono comprado no almacén, esperando a que vaia algo de calor -con temperaturas bajas la eficacia de los fertilizantes se reduce- e, sobre todo, que deixe de chover, porque con toda a auga que caeu vai resultar difícil entrar nalgunhas leiras en moitos días».

 

A pesar de mostrar su satisfacción por las precipitaciones, «aquí cando non chove, pasámolo mal», tampoco oculta su preocupación por la continua llegada de borrascas. Antelo afirma: «É certo que aínda estamos no inverno e que o mal tempo é habitual, pero nestes meses xa viñan xornadas de sol e frío, cousa que este ano non está pasando porque a chuvia non dá tregua».

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«Levamos un mes no que non collemos nada. A xarda está no Cantábrico»

El patrón mayor de Portosín, Iván Carreño, afirma que el mal tiempo que afecta a la zona desde diciembre prácticamente ha impedido que las embarcaciones pudieran trabajar y la situación no tiene aspecto de mejorar: «Levamos un mes no que non collemos nada. A xarda está no Cantábrico», dice.

 

Carreño sentencia: «Aquí non hai nada e o que hai non podes collelo». Se refiere el dirigente del pósito, y armador de la flota del cerco, a la sardina: «Os barcos ven moita pola ría, por Fisterra. Cando abra a campaña, os biólogos terán que valorar o que hai».

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La inseguridad de vivir mirando al cielo

Ana Gerpe

Al hablar ayer con ganaderos y profesionales del mar, todos se hacían eco del nuevo temporal que se avecina. En el caso del sector pesquero, recalcaban que las embarcaciones llevan ya una larga temporada con más jornadas de amarre que de trabajo. Entre los mariscadores comienza a cundir la preocupación. En Rianxo, los profesionales que faenan a pie han detectado que la borrasca que pasó por la comarca el fin de semana levantó el bivalvo en la playa de Tanxil, lo que obligó al pósito a solicitar un permiso especial para retirarlo y poder resembrarlo.

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