André Fandiño: «La verdad es que pentacampeón suena mejor que tetra»

El ribeirense se subió por quinta vez al primer cajón del podio en el nacional tras ganar un bronce en el mundial


Aunque nació en Cangas, André Fandiño se siente ribeirense. Llegó a la localidad barbanzana con 6 años y en ella residió hasta que cumplió la mayoría de edad y se tuvo que marchar para estudiar INEF: «Allí pasé mi infancia y está mi familia más cercana y mis amigos. Si algún día vuelvo a casa, por lo que sea, será a Ribeira», afirma. Fandiño consiguió recientemente un logro que está al alcance de muy pocos. El barbanzano es luchador de Sanda desde hace nueve años y a finales de febrero ganó por quinta vez consecutiva el torneo nacional de la modalidad: «La verdad es que pentacampeón suena mejor que tetra», bromea.

A pesar de que subirse al primer cajón del podio ya no es algo extraño para él, asegura que esta última medalla que acaba de colgarse «no es menos especial que cualquier otra». Es más, no duda en mantener que «cada vez es más difícil ganar. Los campeonatos los afrontas con más presión. La gente te dice que ya cree que tienes el triunfo en tu mano antes de saltar al cuadrilátero y pueden pasar muchas cosas. Realmente, puede vencer cualquiera».

De hecho, en esta última cita nacional tuvo un contratiempo, del que todavía se está recuperando, que pudo costarle el oro. «Podría haber perdido un combate que tenía ganado», explica Fandiño. La causa fue una caída que le provocó una distensión a la altura de la novena costilla izquierda cuando todavía quedaba más de medio minuto de lucha: «Quedé de rodillas porque fue algo muy doloroso. Además, sabes que tienes ventaja y parece que el tiempo no pasa y no puedes hacer nada».

Menos presión fuera

El ribeirense reconoce que siente menos presión cuando compite fuera de las fronteras españolas. Aquí siempre es el máximo favorito a la victoria final, mientras que «en un mundial o en un europeo es más fácil. Te enfrentas a gente que entrena de forma profesional y es muy fuerte. Estar en esas citas ya es un premio y, aunque lo das todo, vas sin la exigencia de ganar que te transmite la gente».

En el futuro más inmediato de André Fandiño está el campeonato de Europa, que se celebrará en Moscú durante el mes de mayo: «Ahora estoy centrado en recuperar la costilla para preparar el torneo de la mejor manera posible». Para el barbanzano, el objetivo principal de su experiencia en la capital rusa es disfrutar, aunque eso no evita que «una vez que te subes al ring te exprimes al máximo. Da igual quien esté delante, no se hacen distinciones. No voy con ningún tipo de obligación y el triunfo está complicado, pero también tengo la intención de ganar y no cierro la puerta a esa posibilidad».

Cierre a una gran campaña

La participación en la prueba continental supondrá para Fandiño bajar el telón a una gran temporada. Antes de colgarse la medalla de oro en el campeonato de España, el ribeirense alcanzó en Kazán uno de sus mayores éxitos deportivos: el bronce en el mundial, que tuvo lugar durante el mes de noviembre. «Conseguir morder un metal en el europeo sería increíble para cerrar el círculo. Estoy satisfecho, pero la llama de la ambición todavía no se ha apagado», apunta. Aún así, dice que si se quedara sin pisar el podio su gran campaña no se vería empañada.

«Las sensaciones que produce ganar a nivel nacional e internacional son diferentes», explica el deportista. En el primer caso, «es la constancia del trabajo», mientras que en el segundo «supone ver que mejoras y que el entrenamiento diario da sus frutos». Además, con el paso de los años «el deporte evoluciona y estar entre los mejores significa que tienes la capacidad de adaptarte a ello. Cada vez la gente es mejor y te enfrentas a retos enormes para los que tienes que estar a la altura. Un galardón a nivel internacional tardas en asimilarlo», afirma.

«Sacrificas más que la cerveza y el chocolate»

Para llegar a firmar una carrera tan brillante, André Fandiño ha tenido que trabajar mucho. Desde pequeño se interesó por las artes marciales. Primero en modalidades de exhibición y desde hace nueve años dando el salto a los combates. Durante todo este tiempo, el barbanzano ha entrenado muy duro y se ha visto obligado a dejar de lado ciertas cosas que aquellos que no compiten al más alto nivel ven habituales: «Sacrificas más que la cerveza y el chocolate», comenta.

«Tuve vacaciones en agosto y claro, tengo pareja y amigos. Todos disfrutaron de su tiempo de descanso y yo me quedé en casa entrenando», explica, aunque reconoce que «lo hacemos porque nos gusta y cuando estás en el podio no te acuerdas de eso».

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