José Manuel Pose: «Creo que solo nosotros creíamos en la salvación cuando firmamos»

Sin artificios, el técnico del Noia reconoce que, antes de la derrota o la victoria, lo fundamental pasa por no arrojar la toalla


Noia / La Voz

Ha conseguido instaurar el positivismo en San Lázaro. José Manuel Pose (Ribeira, 1977) ha logrado lo que parecía imposible a principios de enero, que la afición crea que la salvación todavía es posible. Quienes lo conocen lo definen como un «hombre de fútbol». No van demasiado desencaminados, solo es necesario charlar un par de minutos con el ribeirense para descubrir que rezuma pasión por el deporte rey.

-Desde fuera sorprende, ¿cómo ha conseguido levantar al bloque?

-Es como si le preguntas a Iniesta cuando regatea a tres rivales, ¿cómo lo hiciste? Te dirá que no lo sabe, pues yo tampoco, ha sido un cúmulo de muchas cosas. Lo primero es que a Noia no llegué solo. Lo hice rodeado de gente fantástica, que me ayuda para mejorar. Parte del mérito es un poco de todos, de Pablo Martínez (preparador físico), Ángel Rico (técnico de porteros), Tinto (Eduardo Muñiz, segundo entrenador) y de una persona que no está presente, que es Alberto Chouza, que ejerce de coach y que mentalmente nos ayuda para entender situaciones que nos resultan complicadas. Son pilares fundamentales. Aunque yo me encargo de ejercer de nexo de unión y de tomar las decisiones, su trabajo es básico.

-Tuvieron ofertas de otros equipos, pero deciden firmar por el colista de la categoría.

-Les comenté que teníamos esta opción, pero si ellos me hubieran dicho que no, no habría venido. Están más locos que yo y creen mucho en lo que hacen. Cuando firmamos, creo que solo nosotros creíamos en la salvación.

-¿Qué Noia se encontraron?

-Una directiva con una predisposición a colaborar y a ayudar. En ese sentido, nunca hubo dudas. La plantilla estaba mermada. Llegamos el mismo día que Stefan, y fichamos a Rendo, nos quedamos con 18 jugadores. A partir de ahí comenzamos a trabajar. En la situación en la que estaba el equipo todo les suponía un mundo, un gol en contra era un lastre, pero también un pase malo, una ocasión fallada... Era muy negativo. Los resultados comenzaron a darles confianza.

-¿Los jugadores pensaron que no valían para esta categoría?

-Un futbolista nunca piensa eso, pero en nuestro caso fue al contrario. Sabían que no íbamos a hacer magia, pero que valorábamos lo mejor de cada uno de ellos. La derrota contra el Negreira fue clave, pudimos caer en la resignación y creer que no podíamos; o, en cambio, pensar que ese era el camino que debíamos seguir. Optamos por la segunda opción.

-Tras ese choque llega una racha de tres victorias y un empate.

-Éramos colistas y partíamos de la base de que todos eran mejores que nosotros. Conseguimos ganar al Villalonga, al Arenteiro, empatamos contra el Choco y este fin de semana ganamos al Silva. Cambió el estado de ánimo.

Lo importante es que los futbolistas sepan lo que son, lo que son capaces de conseguir

-¿La euforia puede constituir su talón de Aquiles?

-Lo importante es que los futbolistas sepan lo que son, lo que son capaces de conseguir. Si como entrenador solo pierdo partidos, o si gano algunos, en ambos casos siempre tendré una parte de culpa, la que sea. El futbolista es igual. Nadie les ha regalado nada, si han conseguido estas últimas victorias, ha sido porque tienen la capacidad para hacerlo. Sea quien sea el rival, el Noia no va a perder los partidos, tienen que ser ellos los que consigan ganarnos. Ese es un salto importantísimo.

-¿Le dan las cuentas para salvar la categoría?

-Tenemos que saber que no se puede quedar entre los cuatro últimos, de ahí no te salva nadie. Luego, con los arrastres, si los hay, se pueden dar muchas cosas. No podemos pensar en el final sin pensar en el partido de este fin de semana. No puedes centrarte en metas gigantes, porque es una utopía. Debemos ir a Ribadumia e intentarlo y que al final de partido podamos mirarnos a la cara y saber que lo hemos dado todo. Puedes ganar o perder, pero con honestidad, dando lo mejor de ti mismo. La tranquilidad estará a partir del séptimo puesto por abajo. Nos queda muy lejos, pero ya lo estuvo más.

«Si lo que haces te gusta, lo transmites con pasión»

Maestro de entrenadores, José Manuel Pose cuenta con una holgada experiencia en la categoría, que le sirve para saber que todavía no han conseguido nada.

-¿Qué es lo más complicado que le queda al equipo por delante?

-Todo, pero todo fue difícil desde que llegamos. No nos asustan los retos porque asumimos la responsabilidad de nuestro cargo. Más adelante tendremos tiempo de evaluar la temporada. Cada partido será complicado, pero no podemos pensar en el Laracha antes del Ribadumia.

-El Noia optó por empezar la temporada con un fútbol de toque que no le dio resultado, usted buscó un fútbol más práctico.

-No creo en realidades absolutas, nunca tuve la posibilidad de tener equipos muy superiores a la categoría en la que se encontraban, por lo que no puedo centrarme en una sola tendencia. Yo tengo que darle a los jugadores un muestrario de las opciones que hay, cuantas más variantes tengamos, más riqueza para el equipo. Debemos ser capaces de leer los partidos. Intentamos mostrarles como encararlos, pero es importante que lo que dices se cumpla, sino no te siguen.

El fútbol de ataque es incomprensible sin defensa, porque enfrente hay un rival que juega

-¿Existe cierto esnobismo con el fútbol del estilo Barcelona?

-Esnobismo no, desconocimiento. La mayor parte de la gente se queda con partes y no ven el todo. El fútbol de ataque es incomprensible sin defensa, porque enfrente hay un rival que juega, aunque tampoco puedes preparar una defensa sin pensar en atacar al rival. El fútbol es un todo. Hay contadísimas excepciones a nivel mundial que pueden optar por un registro, el resto debe conocer varios. Nosotros tenemos unos jugadores que hay que exprimir al máximo. La virtud del entrenador es tener flexibilidad y saber adaptarse a las necesidades del bloque.

-Los fichajes de Rendo y Stefan fueron un acierto, pero también ha conseguido recuperar el mejor nivel de otros jugadores, como Nando, Tachi o Bendaña.

-A Rendo y a Stefan ya los había entrenado. Sabía que a nivel humano iban a sumar y que sus compañeros percibirían que eran nobles. Estaban dispuestos a venir, a pesar del reto que íbamos a asumir. Después, cuando el equipo rinde, la revalorización sube, sé el nivel que tienen todos. Lo importante es que muestren sus virtudes y escondan sus defectos. Hay que conocerse a uno mismo para tapar las carencias.

-¿Por qué se lanzó al banquillo?

-Fue desde que era un crío, desde que cogía la bicicleta para ir al campo más cercano a ver fútbol. Luego, me rompí la rodilla, pero seguí ligado a este mundo. Las experiencias te refuerzan. Me siento absolutamente afortunado de haber entrenado en estas categorías. Si lo que haces te gusta, lo transmites con pasión. 

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