«El registro de viviendas turísticas es una garantía para los clientes»

Barbanza ofrece 2.543 plazas en alojamientos hosteleros y 1.907 en casas o pisos particulares


ribeira / la voz

La ventana al mundo que supone Internet y el cambio de modelo de negocio que se está imponiendo en algunos sectores, como el del ocio o el del transporte, ha modificado las estructuras tradicionales y ha obligado a establecer nuevas regulaciones. Así sucede en el ámbito turístico, en el que la proliferación de alquileres a nivel particular forzó a la Xunta a establecer un registro para, por una parte, frenar la competencia desleal y, por otra, intentar controlar una actividad que no deja de crecer.

La comarca es un ejemplo de esto último. Desde la entrada en vigor del decreto que regula la oferta de inmuebles vacacionales, a finales del pasado año, en Barbanza se han dado de alta casi tantas plazas de alojamiento entre particulares como en los establecimientos hosteleros tradicionales. Actualmente figuran inscritas en los 11 municipios 1.902 en viviendas de uso turístico, frente a las 2.543 existentes en hoteles o pensiones.

Un complemento

La cifra no deja de crecer y aunque propietarios de inmuebles destinados a esta finalidad, como un vecino que prefiere no dar su nombre, indican que «isto non dá para vivir, é un complemento para outros ingresos», lo cierto es que son muchas las personas que se decantan por esta modalidad.

Entre quienes han apostado por esta alternativa figura María José Hermo, quien tiene tres viviendas turísticas en Boiro, con una decena de plazas en total, dadas de alta en el catálogo autonómico. Señala que las legalizó para esta finalidad incluso antes de que se aprobara el decreto, del que afirma: «El registro de viviendas turísticas es una garantía para los clientes».

María José Hermo explica que «vino un inspector y midió las instalaciones. También me preguntaron por el menaje de cocina que tenía, la ropa de cama y revisaron las casas». Sin embargo, esta mujer reconoce que ejercer un control resulta difícil: «A través de Internet, en cinco minutos es muy fácil llegar a una persona que ofrezca este tipo de servicio. Da igual que lo tenga dado de alta o no».

En cuanto a los niveles de ocupación, subraya: «En temporada baja, básicamente los fines de semana y los puentes. En verano, la situación es diferente, a partir de primavera y hasta septiembre hay una afluencia bastante elevada. En invierno, prácticamente te da para cubrir gastos».

Hermo comparte la opinión de que una vivienda sola destinada a esta finalidad no da para vivir, «pero sí constituye un apoyo económico».

Desde Madrid

Quienes se han decantado por este modelo de negocio no son solo vecinos de la comarca, sino que los hay de otras comunidades autónomas. Es el caso de Juana Moreno, residente en Madrid y con una vivienda turística en Barbanza. Explica que siempre les gustó Galicia» y señala que eso les animó a adquirir una casa que rehabilitaron. Aunque su familia realiza alguna escapada a la zona y se hospeda en el inmueble, comenta que básicamente se destina a alojamiento: «Una persona de confianza es la encargada de entregar las llaves a los inquilinos».

Sobre la existencia de un reglamento que regule este tipo de negocios, Juana Moreno señala: «Es una buena idea. Nosotros también viajamos mucho y queremos tener calidad en los alojamientos. Esto ayuda a que exista un control».

La mayor oferta se concentra en los municipios de Carnota, Muros y Porto do Son

De las cerca de dos mil plazas en viviendas turísticas existentes en la comarca, la mayoría se concentran en los municipios de Carnota, Muros y Porto do Son. En concreto, según los datos del registro de la Xunta, en estos términos están dadas de alta 955 plazas. El mayor volumen está en el municipio carnotano, con 458. En el polo opuesto se encuentran Mazaricos y Lousame, que solo suman 70. Al revisar el listado también se pone de manifiesto que las viviendas turísticas constituyen una minoría, mientras que el grueso corresponde a pisos, que es donde se concentra la mayor parte de las plazas legalizadas, más de 1.700.

Por lo que respecta a la forma de publicitar los alojamientos, cada propietario utiliza los medios que considera más adecuados. Desde luego, Internet es la plataforma empleada mayoritariamente, donde se cuelgan tanto imágenes como teléfonos de contacto. Un barbanzano que se ha dado de alta en el registro reconoció que, antes de su existencia, llevaba unos diez años alquilando la casa de manera particular.

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