«Hai dous meses e medio que vivo soa e é triste. Dáme a vida o móbil»

La demanda de ayuda en el hogar se duplica mientras aumenta la cifra de mayores solos


Ribeira / la voz

No existen datos oficiales de ámbito comarcal, pero las cifras de Galicia, que bien podrían extrapolarse a Barbanza, cifran en cerca del 25 % del total la proporción de hogares compuestos por una única persona mayor de 65 años. Esto, sumado al envejecimiento de la población, tiene una repercusión clara en la dotación de servicios asistenciales para este colectivo, como la asistencia en el hogar, cuya demanda se duplicó el año pasado en varios concellos del área. En medio de este desolador panorama, los mayores de Rianxo mantienen un encierro para reclamar un centro de día que complemente la atención domiciliaria, una prestación, a todas luces, insuficientes, como contaba Leonor Lesende: «Os servizos que hai son mínimos, hai a atención a domicilio, pero hai xente á que lle van dúas horas ao día e necesitan máis».

Leonor vive sola y de momento se siente con fuerzas para seguir haciéndolo. A Consuelo Yáñez, en cambio, la soledad le pesa más, sobre todo porque le sobrevino hace poco al perder a su hermano: «Hai dous meses e medio que vivo soa e é triste. Dáme a vida o móbil». Ellas, por ahora, «defendémonos por nós, o problema vai ser cando dependamos doutras persoas. Por iso estamos pedindo o centro de día, hai moita xente que é dependente e necesitámolo coma o pan para comer». Consuelo cuenta que «moi ben non estou, tiven cancro e ben de todo non ando», y confiesa que a veces se le cae la casa encima: «Hai pouco que quedei soa e vívese mal, agora chego á casa e é triste, hai días que non fago nin de comer. O fillo téñoo casado fóra e ademais eles teñen os seus traballos e teñen que atendelos. Dáme a vida o móbil porque están pendentes de min».

La mayoría

Los casos de Leonor y de Consuelo no son únicos, de hecho, explican sus compañeras que la mayoría de quienes mantienen el encierro en la casa consistorial son personas que viven solas. Y los que no lo hacen, pasan la mayor parte de su tiempo sin compañía mientras sus familias cumplen con sus obligaciones laborales: «A miña filla marcha para traballar ás seis da mañá e volve ás seis da tarde», contaba Carmucha.

Es difícil conseguir cifras sobre el panorama concreto que se dibuja en los ayuntamientos del área barbanzana, pero atendiendo a los datos correspondientes a los servicios prestados por el Concello de Rianxo el año pasado posible es posible hacer una aproximación. Por ejemplo, la mitad de las personas que tuvieron acceso a la ayuda en el hogar a través del sistema de libre concurrencia -también puede tramitarse mediante la ley de dependencia- viven solas. Sobre esta cuestión, desde los departamentos municipales de Servizos Sociais, constatan otra realidad: la de las parejas mayores que están solas y necesitan apoyo.

En Ribeira explicaban que la asistencia a domicilio es un recurso socorrido por mayores que viven sin compañía, pero se trata de una prestación «complementaria, é preciso que haxa unha rede familiar ou veciñal por detrás porque por si só é insuficiente».

Independientemente de que se trate de usuarios de están solos y precisan una ayuda puntual o de dependientes, algo que constatan en todos los concellos es el incremento exponencial de la demanda de la ayuda en el hogar: «As horas que temos asignadas esgótanse, hai moitísima demanda e xa temos lista de espera», señalaban en

La teleasistencia domiciliaria y Xantar na Casa son otros programas de apoyo disponibles

Además del servicio de ayuda en el hogar, a través de los concellos se ofertan otro tipo de prestaciones dirigidas a personas que, aunque son autónomas y viven solas, necesitan apoyo. Es el caso del programa Xantar na Casa y de la teleasistencia domiciliaria.

Sin embargo, estas opciones son bastante desconocidas por parte de la población a la que están dirigidas. De hecho, la Diputación distribuye sistemas de alarmas, un dispositivo que se pulsa en caso de necesidad y contacta con los servicios de emergencias, y la responsable del área en el gobierno provincial, Ánxela Franco, explicó que en breve pondrán en marcha una campaña para ampliar el servicio: «Está claro que a xente non coñece este recurso e non o demandan».

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Cambios

Mientras cuentan cómo llevan vivir solas, las mujeres mayores de Rianxo se pierden en recuerdos del pasado, en otros tiempos en los que, pese a no tener nada, eran felices y en los que era impensable que un anciano muriese solo en su casa. La sociedad ha cambiado mucho desde entonces y, aunque para bien en muchos aspectos, los servicios no han evolucionado igual de rápido.

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