El fin de semana de Piñata amenaza con ganar la partida

Una decena de carrozas, entre las que estaban el Moulin Rouge y los ángeles de Víctor Secret, desfilaron por Taragoña


ribeira / la voz

Las fiestas de carnaval no acaban en Barbanza con los entierros e incineraciones de rigor. Siguen, y lo hacen cada año, con más fuerza. Tanto es así que, pese a la suspensión de la cita estrella de la comarca, el Rally París-Dakar que amenazaba con propiciar el desembarco de un millar de choqueiros en Noia, el fin de semana de Piñata va camino de erigirse en el más grande de la fiesta pagana por excelencia. Y eso que falta el arreón de hoy, con una agenda que ha ganado citas a costa de las suspensiones provocadas por el mal tiempo.

Uno de los puntos calientes de la comarca fue Taragoña. Allí, hace unos años que los vecinos decidieron aprovechar el hueco del fin de semana de Piñata para instaurar un concurso de carrozas que animara a los barbanzanos a involucrarse en la celebración del carnaval. Ayer quedó demostrado que lo están consiguiendo. Una decena de vehículos engalanados participaron en un desfile que despertó fuertes aplausos. Los ángeles de Víctor Secret, el Moulin Rouge, el castillo de Mario Bros, una comitiva de griego y el bar A de Concha estaban entre los concursantes.

En Ribeira fueron los hosteleros, con la colaboración del Concello, los que quisieron prolongar las fiestas y ayer repitieron la Ruta de Tapas do Pequeno Entroido. Empanada de rexóns, hamburguesa de lacón, oreja de cerdo, filloas rellenas de lacón con grelos y cocido con bolos do pote fueron algunos de los manjares que se pudieron degustar en los once locales que se sumaron a la iniciativa. Falta saber el resultado de las votaciones de los clientes y conocer así la identidad del rey carnavalero de los fogones.

Pros y contras del sol

No ayudó el buen tiempo a caldear el ambiente en el local multiusos del mercado boirense. El departamento de Servizos Sociais había fijado para las seis de la tarde el inicio de un baile, al que la gente fue accediendo a cuentagotas. Y es que tras las últimas jornadas de lluvia y frío, ayer costaba ponerse a cubierto. Los miembros de A Dorniña de Abanqueiro, ataviados con vestimentas religiosas, fueron los primeros en llegar.

Por contra, el sol sí benefició a los vecinos de O Maño, que un año más se encargaron del entierro del Felipiño pobrense. Batukabras, Trécola y Damián acompañaron en esta ocasión al cortejo fúnebre que, al cierre de esta edición, no había concluido todavía la ruta hostelera previa a la incineración.

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