Los concellos recaudaron casi medio millón de euros en multas de tráfico

Boiro y Ribeira, con más de 100.000 euros, fueron los que más sancionaron en el 2017

j. m. sande
rIBEIRA / la voz

Si algo molesta a los diferentes cuerpos que se encargan de garantizar la seguridad en la carretera es que se piense que sus decisiones y acciones tienen afán recaudatorio. Ocurre con los mandos de la Guardia Civil de Tráfico, pero la situación no varía si se habla con los responsables de las policías locales. Es la eterna discusión entre agentes y vecinos, que no tiene visos de terminarse nunca. Lejos de conjeturas, la realidad muestra que en el 2017 los once concellos de Barbanza recaudaron en sanciones de circulación cerca de medio millón de euros, concretamente 471.424.

Lo que tienen claro muchos de los funcionarios es que, si por ellos fuera, no habría multa. Sin embargo, reconocen que la realidad a la que se enfrentan es otra. ¿Cuántos conductores volverían a aparcar mal, a circular a una velocidad excesiva o bajo los efectos de alcohol y drogas si sus acciones no tuviesen ningún tipo de consecuencia económica? Entre bambalinas, la respuesta es sencilla: prácticamente todos. Lo demuestran algunos que, aunque son reincidentes, siguen saltándose las normas de todas formas.

Es por ello que el regidor boirense, Juan José Dieste, defiende a capa y espada el trabajo de los funcionarios municipales: «Los datos hablan por sí solos. En Boiro, las estadísticas muestran que, de media, se ponen unas cuatro multas al día. Cualquier vecino, incluido yo mismo, pueden ver más de cuatro infracciones al día». A pesar de que son los agentes boirenses los que tienen mayor fama de ese supuesto afán recaudador, durante el 2017 firmaron sanciones por valor de 139.406 euros. Del total, por el momento se han cobrado 97.946, ya que muchos vecinos han recurrido las sanciones.

La polémica

La recaudación en Boiro del pasado año sí levantó polvareda, ya que se habían rebasado los 200.000 euros, cifra superior a la del resto de municipios de la zona juntos. Sin embargo, el dato era erróneo, ya que, desde el Concello habían incluido en el montante las multas de carácter urbanístico. Este año, en segundo lugar se encuentra Ribeira, con 113.670 euros, 10.000 más que el pasado año. Durante el 2017, los agentes pusieron 1.597 sanciones, aunque, a estas alturas, se han cobrado 1.308. De todas ellas, la mayoría de infractores, opta por pagarlas dentro del período voluntario, por lo que se benefician de una reducción del 50 %.

A Pobra, con 94.730 euros, está en tercer lugar, aunque, las fuentes municipales que proporcionaron este dato no confirmaron si solo estaban incluidas las sanciones de tráfico. Noia, con 49.865 euros, ocupa la cuarta posición, asentándose en la cifra del 2016, cuando se realizaron varios cambios para que se controlase aparcamiento en el casco antiguo.

Las campañas y el apoyo de la DGT son claves para poder controlar las infracciones viarias

El apoyo de la Dirección General de Tráfico (DGT) es fundamental para que los agentes de la Policía Local de la zona barbanzana puedan controlar las diferentes infracciones viarias que ocurren en sus respectivos municipios. Por el momento, ninguna jefatura cuenta con un radar de velocidad propio. Por ejemplo, Boiro, Rianxo, A Pobra, Ribeira y Teo comparten el mismo, cedido por los profesionales de la DGT, que tienen que solicitar para utilizarlo de forma alterna para realizar dispositivos de prevención.

Las policías barbanzanas también se adhieren a las numerosas campañas que pone en marcha la DGT para supervisar diferentes aspectos de la seguridad viaria. A pesar de que lo más común son los controles de velocidad, drogas y alcohol (donde destacan los municipales boirenses), en la comarca también se han llevado a cabo otras iniciativas de vigilancia relacionadas con el uso de los mecanismos de sujeción de bebés o con los cinturones de seguridad.

Lecciones (Sálvora)

No vivimos de moralejas. Poco importa que nos expliquen que no podemos circular en carreteras de 50, a 120, ni que está prohibido conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas. Si no hay una multa, si no atacan al bolsillo, las personas que se saltan las normas volverán a hacerlo. A veces duele recibir una multa después de aparcar un minuto en doble fila, pero es el coste que tenemos que pagar para que todo siga funcionando.

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