El verano, mejor lejos de Chernóbil

La asociación Ledicia Cativa busca en Barbanza a familias dispuestas a acoger a menores procedentes de la región rusa de Briansk, la más afectada por la radiación


Ribeira / LA VOZ

Valeria es una niña rusa a la que los veranos en Galicia le han dado mucho más que salud. En el 2010, cuando todavía era una mocosa, su madre de acogida explicaba a La Voz cómo se desintoxicaba de la radiactividad rodeada de verde y mar: «Cuando se baja del avión está débil, su pelo no brilla y le falta peso. Al terminar agosto es la niña más bonita del mundo. Aquí se cura, crece unos centímetros y no deja de sonreír». La asociación Ledicia Cativa busca en la comarca a familias dispuestas a dar un hogar a menores procedentes de la región de Briansk, la más afectada por el accidente de Chernóbil. Para que haya muchos más niños como Valeria.

El interés de los barbanzanos va en aumento y ya se han recibido llamadas de la zona. Aumentar la esperanza de vida de los niños afectados por la radiación es el principal objetivo de Ledicia Cativa, desde donde destacan que no promueven unas simples vacaciones, sino que se trata de un programa para recuperar salud. De hecho, traen también a chavales de otras regiones que están afectadas por desastres socioeconómicos y ambientales, ocurridos en la época soviética y que no son tan conocidos como el de Chernóbil.

El Mundial encarece los billetes

Al ser una asociación que no nació financiada ni patrocinada por ninguna institución, son pocos los donativos. Las familias reciben ayuda económica, pero deben correr con buena parte de los gastos, teniendo en cuenta además que el Mundial de fútbol encarecerá los billetes de avión.

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