Barbanza suma más de un centenar de donantes de órganos en un año

La cifra de personas inscritas en el registro aumenta especialmente en Boiro y Ribeira


ribeira / la voz

La donación de órganos ya no es un tema tabú. La ciencia ha avanzado a un ritmo vertiginoso, y los trasplantes se han convertido en la mejor solución para determinadas enfermedades. En la comarca hay 4.545 personas con la tarjeta acreditativa para ceder parte de su cuerpo cuando mueran, es decir, un documento que se solicita y se formaliza en vida sin compromiso legal. La barrera imaginaria de los 4.000 donantes se superó hace más de un lustro y desde entonces sube como la espuma. Y es que, en menos de doce meses, se incrementó en más de un centenar, tal y como informaron fuentes del Centro de Transfusión de Galicia.

Ribeira ya supera los mil vecinos dispuestos a ceder sus órganos y Boiro se acerca a los 800. Con todo, el mayor aumento se da en el término boirense, ya que en los últimos doce meses se pasó de los de 721 a los 742.

El caso rianxeiro

También llama la atención el caso de la villa rianxeira, donde 473 personas ya poseen la tarjeta que formaliza su intención de donar parte de su cuerpo tras su fallecimiento. Aunque al final de la tabla está el municipio de Mazaricos, son más de 80 vecinos los que ya se han solidarizado con la causa, 13 más que el año anterior.

En la comarca de Barbanza son muchos enfermos los que tienen el trasplante como única alternativa para seguir viviendo, por lo que se sigue demandando la solidaridad de los vecinos.

«Mi padre murió esperando por la diálisis, yo tengo la esperanza de que me trasplanten pronto»

 Isabel Somoza, vecina de Ribeira que necesita un transplante de riñón

El optimismo es la principal baza de Isabel Somoza para superar el bache que le ha tocado vivir. Tiene 58 años, es vecina de Ribeira y necesita un trasplante de riñón para hacer frente a la enfermedad que ya se llevó a su padre.

-¿Cuánto tiempo lleva en lista de espera?

-Hace 14 meses que realizo diálisis, me pusieron en lista de espera después de muchos años en los que me funcionó el tratamiento con pastillas. Padezco poliquistosis hepatorrenal desde que tenía 20 años.

-¿Cómo se la detectaron?

-Cuando mi padre murió nos hicieron estudios a todos los hijos. Somos diez, seis estamos enfermos, y dos ya recibieron órganos. Mi padre murió esperando por la diálisis, yo tengo la esperanza de que me trasplanten pronto.

-¿Sus hijos han tenido la mala suerte de heredar la enfermedad?

-Tengo tres hijos y solo se libra la mayor.

-¿Cómo se encuentra?

-Últimamente algo cansada, pero, aunque debo someterme a diálisis tres días a la semana, soy muy activa y no voy a consentir que la enfermedad me limite. Me voy de vacaciones cuando tengo ocasión y arreglo todos los papeles para poder recibir diálisis en ese destino.

-¿Cómo animaría a los barbanzanos a hacerse donantes?

-Les diría que una vez que mueren no necesitan sus órganos y que sean solidarios.

Hasta que te toca (Sálvora)

Con el brindis de Año Nuevo, la mayoría pedimos salud para nosotros y para los nuestros, pero a veces toca enfrentarse a una enfermedad como la que le ha tocado vivir a Isabel. Su recuperación, como la de tantos barbanzanos, depende de la solidaridad de otros, por lo que no debería ser larga la espera para un trasplante. Hoy le tocó a ella, pero nunca se sabe si mañana nos tocará a los demás. Un simple gesto ayuda.

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