Laureano Oubiña, obligado a comparecer en el Centro de Inserción Social Carmen Avendaño

J. R. VIGO / LA VOZ

BARBANZA

El excontrabandista tuvo que ofrecer explicaciones sobre la ubicación de su actual residencia

18 ene 2018 . Actualizado a las 11:28 h.

Laureano Oubiña se desplazó el lunes a Vigo, tras un requerimiento del centro de inserción social (CIS) de la ciudad. La sorpresa del que fue uno de los mayores contrabandistas de tabaco en España, y posteriormente condenado por tráfico de hachís y blanqueo de capitales derivado de la citada venta de droga, fue mayúscula al plantarse frente a la fachada del edificio. Él lo desconocía, aseguró ayer a La Voz antes de añadir: «No me lo podía creer. El centro lleva el nombre de Carmen Avendaño Otero, y la verdad es que tiene una cartel bien grande, aluciné por el tamaño. Mira que no podían instalar uno más pequeño. ¡Parecía que se lo hubieran puesto en honor de la mismísima Concepción Arenal!», exclamó el arousano.

La cita en el CIS Carmen Avendaño empezó mal para Oubiña y acabó peor. El excontrabandista, sujeto al régimen de libertad condicional tras pasar 21 años en la cárcel, estaba citado por la subdirectora para dar explicaciones sobre la ubicación de su residencia actual. El CIS manejaba información de que Oubiña reside de forma habitual en Cambados, cuando la vivienda que tiene asignada se encuentra en Vilagarcía, en la zona de A Laxe.

Oubiña se personó en el CIS acompañado por su abogado, al que, según detalló ayer, no lo dejaron acceder. «Mal hecho, tenía todo el derecho del mundo a entrar conmigo y me privaron de él», añadió, antes de exponer su versión de los hechos: «La reunión duró poco, expliqué la verdad, que la vivienda en la que resido es la misma de la que informé en su día y no hay nada que me puedan achacar, nada de nada». El excontrabandista tiene que responder dentro del régimen penitenciario que todavía arrastra ante una trabajadora social en Pontevedra, que, a su vez, depende del CIS de Vigo.

Enfrentamiento personal

Carmen Avendaño, la madre de la lucha contra la droga más famosa de España, replicó ayer a Oubiña. «En el fondo me enoja ver el afán de protagonismo que evidencia este señor. No tenía derecho a ir con su abogado al CIS, y por eso la subdirectora no le dejó entrar».

Asimismo, apuntó que «debería ser más listo y, en cuanto al tamaño del cartel que hay en la entrada del CIS, a lo mejor tiene ese tamaño por las muchas guerras que yo y otras madres libramos contra gente que se dedicaba a lo mismo que él».