Ponerse los guantes para recibir al 2018


En ese ecuador que delimitó el final del pasado año y el inicio del actual comenzaron a circular varios de esos ingeniosos montajes fotográficos conocidos como memes. En uno de ellos, compuesto por varias viñetas de cómic, podía verse a una chica que, ante el enunciado 2016, recibía un golpe. En la siguiente -¡zas!- se repetía la misma imagen para ilustrar el 2017. Sin embargo, en la tercera de las escenas, como presupondrán la del 2018, aquella joven aparecía atrincherada contra una pared, ataviada con un par de guantes de boxeo en sus manos y mostrándose en guardia. A veces pienso que hay más sabiduría contenida en una de estas imágenes populares que en antiquísimos textos de Confucio.

Lo cierto es que razón no le falta al dichoso meme. Basta con echar un vistazo general al muro de Facebook de tu vecino o de cualquiera de las otras incontables personas que despidieron el 2016 y el 2017 con un sonoro portazo moral, acompañado de liberadores improperios, los cuales dejo a la imaginación de nuestros creativos y suspicaces lectores. Por eso la importancia de esta imagen es fundamental, porque ya se torna muy difícil esa dura labor de fabricar las clásicas pretensiones cargadas de autoestima que componen una lista de promesas de año nuevo.

No quiero engañarles, es muy posible que el 2018 sea peligrosamente parecido a los anteriores. No obstante, esta vez jugamos con la ventaja recogida en el mítico refrán: «El que avisa no es traidor». En esta ocasión debemos estar preparados desde el primer asalto, dispuestos a no tirar la toalla y al menos disfrutar de ese combate que simboliza la rutina diaria. Porque por estos lares no se avecinan vientos de cambio. Porque este volverá a ser un año duro en prácticamente todos los planos políticos o sociales y niveles geográficos.

Cuando abran el periódico por la sección de internacional, tengan los guantes preparados para un nuevo comentario racista de Donald Trump, capaz de incendiar Oriente Medio. Cuando abran el buzón, tengan los guantes preparados para una nueva subida en la mayor parte de las facturas. Cuando paren en el bar de al lado de casa, tengan los guantes preparados para enfrentarse a una frase machista de ese a quien todos llaman cuñado sin haberse casado con la hermana de nadie. Cuando comiencen a susurrarse las siglas ERE en su empresa, tengan los guantes preparados y a la vista cada descosido en ellos para demostrar por qué la experiencia es el mejor escudo. Y cuando suenen esas campanadas que indican que ha llegado la hora de despedirse de este 2018, tengan preparados unos nuevos guantes. Porque de eso se trata la vida, de resistir cada viñeta coma aquella chica.

Autor Antón Parada CIUDADANA

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