Barbanza registra una media de cinco divorcios a la semana

Los letrados indican que en el último lustro se constata una caída de las separaciones


Ribeira / la voz

Una media de cinco matrimonios se divorcian cada semana en las comarcas de Barbanza, Muros y Noia. Así se constata en el último informe el Consejo Superior del Poder Judicial, en el que se desgranan los datos que afectan a la zona hasta el tercer trimestre del 2017. En total, durante los nueve primeros meses de ese ejercicio, 191 parejas rompieron su vínculo legal, por lo que, de seguir con la misma tendencia, 240 matrimonios se habrían dicho adiós al final del año. De todos ellos, 100 lo hicieron de mutuo acuerdo, mientras que los 91 restantes necesitaron la mediación del juez.

Letrados de la zona reconocen que el número de casos sigue cayendo, y que este descenso se viene constatando desde el último lustro. Recuerdan que no hace demasiado se llegaban a superar las 300 rupturas anuales, sobre todo, en la época de la crisis, cuando los problemas económicos llevaron a muchos núcleos familiares a romperse. A pesar de esto, creen que la cifra de este año se estabilizará.

Además de las propias separaciones, en los juzgados barbanzanos se hicieron más de medio centenar de modificaciones de medidas. Esto corresponde a cambios en los pactos que se dieron en el momento del divorcio, como puede ser el dinero que corresponde a las pensiones de alimentación o a la compensatoria. Además se incluye el régimen de visitas a los niños, en el que caso de que los hubiese, o la custodia.

«Unha vez que vendemos a casa, o proceso completouse nun instante»

Pedro García es el nombre ficticio de un barbanzano que se divorció en plena crisis económica. Indica que en su caso todo lo hizo de mutuo acuerdo con su antigua pareja: «Unha vez que vendemos a casa, o proceso completouse nun instante». Explica que fue precisamente esa transacción lo que motivó que todo se demorase. «As cousas xa non estaban ben e levou tempo encontrar comprador. Unha vez que o fixemos e que dividimos os cartos, só precisamos poñer a nosa firma», dice. 

«En Galicia se non fas a separación de bens, unha vez casado, todo o patrimonio é dos dous. No noso caso eran a casa e o coche, por iso tivemos que vendelo», explica el barbanzano, que estima que se gastó en las costas del proceso unos mil euros.

Sobre la custodia de los hijos, asegura que, a pesar de que había un régimen de visitas, nunca se llegó a aplicar porque siempre se entendió con su antigua esposa en relación a este aspecto: «Arranxamos segundo mellor nos viña».

«Esta semana recibimos seis casos nuevos»

El despacho de Juan Pardavila lleva años asesorando a matrimonios en el amargo momento del divorcio. Asegura que los casos han cambiado radicalmente: «Antes, lo normal eran matrimonios que tenían patrimonios extensos. Separarse no estaba tan aceptado como ahora y se alargaba mucho».

En la actualidad, a su oficina llegan dos tipos de parejas. Las de gente joven, normalmente con un hijo y que viven de alquiler. Esto permite que el proceso sea más rápido, ya que no hay bienes a dividir. «En muchos casos lo que se reparten son los préstamos que han pedido», apunta. En el otro extremo se encuentran los matrimonios mayores, donde los cónyuges están jubilados.

Cambiar los acuerdos

Pardavila reconoce que el número de divorcios sigue cayendo, «aunque esta semana recibimos seis casos nuevos, entre separaciones y modificaciones de medidas». Confiesa que esto último es lo que más crece: «La gente quiere cambiar ciertos acuerdos que tomaron en su momento, ya que no se adecúan a la realidad, como puede ser la custodia de los críos o la ampliación de las visitas».

Afirma que los propios jueces son partidarios de optar por un régimen abierto, permitiendo que madre y padre puedan disfrutar, prácticamente, los mismos días de los niños. «En el caso de las custodias, la madre siempre tiene más a favor, aunque se estudia con detenimiento cada situación».

Sobre el coste, Pardavila asegura que un divorcio de mutuo acuerdo puede rondar los 800 o 1.000 euros, procurador a parte.

«Unha vez que vendemos a casa, o proceso completouse nun instante»

Pedro García, divorciado

Pedro García es el nombre ficticio de un barbanzano que se divorció en plena crisis económica. Indica que en su caso todo lo hizo de mutuo acuerdo con su antigua pareja: «Unha vez que vendemos a casa, o proceso completouse nun instante». Explica que fue precisamente esa transacción lo que motivó que todo se demorase. «As cousas xa non estaban ben e levou tempo encontrar comprador. Unha vez que o fixemos e que dividimos os cartos, só precisamos poñer a nosa firma», dice.

«En Galicia se non fas a separación de bens, unha vez casado, todo o patrimonio é dos dous. No noso caso eran a casa e o coche, por iso tivemos que vendelo», explica el barbanzano, que estima que se gastó en las costas del proceso unos mil euros.

Sobre la custodia de los hijos, asegura que, a pesar de que había un régimen de visitas, nunca se llegó a aplicar porque siempre se entendió con su antigua esposa en relación a este aspecto: «Arranxamos segundo mellor nos viña».

El fin del amor (Sálvora)

En algunos casos, el amor se termina, languidece, y muchos deciden poner el punto final. En Barbanza, más de 200 matrimonios decidirán romper y escoger caminos separados. En algunos casos, el proceso no será sencillo. Lo mejor sería que fuera debido a que la llama se apagó, antes que hacer daño a una persona que amaste, para que puedas abrazarla y decirle adiós.

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