Homenajes en la gran familia Jealsa

Ramón Ares Noal
Moncho Ares RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

MARCOS CREO

El fundador recibió numerosas muestras de cariño, tanto a la entrada como durante su intervención

24 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Al ritmo de una versión sinfónica de la mítica canción de A rianxeira, a la que se considera el segundo himno de Galicia, entró la extensa familia Alonso Escurís en un pabellón polideportivo municipal de Boiro que desbordaba de asistentes para celebrar la fiesta de Navidad de la primera empresa barbanzana. A la cabeza, el matrimonio Jesús Alonso y Pura Escurís, hacia los que se dirigió una emocionante bienvenida con las miles de personas puestas en pie y aplaudiendo, especialmente al fundador, que dos días antes había cumplido 88 años y cuya salud, como él mismo declaró, no pasa por el mejor momento: «Tengo media cabeza vacía. Conozco a la gente, pero no recuerdo los nombres», se lamentó al empezar su intervención, escuchando de en medio del público un animado: «Jefe, non pasa nada», recibido con un aplauso general de adhesión.

El consejo de administración de la corporación, integrado por el fundador y sus hijos, Jesús Manuel, Puri, Juan Luis, Javier y Miguel, accedió a la presidencia donde el mayor de los hermanos ejerció de portavoz para desgranar los óptimos resultados del 2017, que refrendaban la senda iniciada en el 2016 y que insuflaban optimismo en una plantilla que creció en un centenar de personas, pero que probablemente seguirá incrementándose exponencialmente, sobre todo cuando se ejecute la ampliación de las instalaciones de O Bodión.

Cúmulo de homenajes

La fiesta de Navidad de la extensa familia de Jealsa fue un cúmulo de homenajes, siendo el más cariñoso el dirigido al fundador, Jesús Alonso, quien expresó sus sentimientos a los asistentes, no sin advertir que «non quero dar pena», y reconocer los mimos que recibe de todos. Pero, pese a sus limitaciones, tuvo tiempo de expresar su orgullo porque la firma siga siendo un modelo que despierta interés de grandes distribuidoras, especialmente de alguna marca europea de primer nivel; y de que, por fin, Brasil empiece a dar beneficios «pequenos, pero beneficios».