«Va a quedar muy bien, pero que acaben cuanto antes»

Los viandantes aplauden la peatonalización de Rosalía de Castro, pero critican las incomodidades

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ribeira / la voz

El ruido ensordecedor de la maquinaria rompiendo el asfalto se ha convertido en la banda sonora que los vecinos y comerciantes de la rúa Rosalía de Castro de Ribeira llevan dos semanas escuchando. Esta es la principal incomodidad a la que se han tenido que acostumbrar los residentes en la zona, a la que se ha unido otra: la limitación de la capacidad de las aceras.

En fila india y caminando en procesión. Así es como tienen que transitar los viandantes que desde hace 15 días quieren cruzar esta parte del casco urbano, donde las vallas instaladas a ambos lados de la calzada han reducido bastante el espacio para poder andar. En las horas de mayor trasiego incluso se llegan a formar verdaderos colapsos, que se disuelven una vez que se alcanzan las confluencias con la calle Galicia o la plaza del Concello.

«Va a quedar muy bien, pero que acaben cuanto antes», afirmaba ayer una ribeirense que cruza habitualmente este entorno, y que consideraba que el proyecto de peatonalización era muy necesario para acabar de revitalizar la zona y el comercio local, «pero estos ruidos son horrorosos y no hay por donde moverse». Este era el sentir generalizado entre los transeúntes que caminaban entre las vallas y los obreros, quienes ayer dieron un paso más en el proyecto de humanización y trasladaron su base de operaciones al tramo de Rosalía de Castro comprendido entre la rúa Galicia y la zona del Malecón.

«La verdad es que van rapidísimo, si no fuera por este ruido», lamentaba un comerciante, que incluso preveía que los trabajos en esta zona finalizarían antes del 11 de diciembre, plazo límite establecido por el Ayuntamiento.

Ventajas para todos

Otro de los temas más repetidos entre los usuarios de esta vía era los beneficios que traerá consigo la peatonalización, y que, fundamentalmente, se reducen a dos: más movimiento de personas y una mayor dinamización de los locales comerciales y hosteleros. Aunque no todos estaban de acuerdo en esto último, «porque hay varias calles que ya se peatonalizaron en Ribeira y donde no paran de cerrar negocios. El hecho de que se corte el tráfico no lleva aparejado necesariamente más ventajas para los comercios», apuntaba otro empresario.

Por su parte, los conductores estaban ayer todavía un poco perdidos por los cambios que se han llevado a cabo en la circulación. Sin embargo, desde la Policía local informaron de que «pensábamos que íbamos a tener más quejas y la verdad es que fue un día tranquilo, sin mayores contratiempos».

Según las previsiones que maneja el Concello, el día 11 finalizarán las obras de peatonalización de Rosalía de Castro, para luego paralizar el proyecto hasta después de las Navidades, cuando se retomarán los trabajos en las calles Colón y Galicia.

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