El sacerdote que se desvivió por sus fieles más allá de un altar

La Voz RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

Carmela Queijeiro

El arzobispo Julián Barrio presidirá hoy el adiós al cura de Palmeira en la iglesia parroquial

29 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Puede que sean las campanas de la iglesia palmeirana de San Pedro las que doblan por la ausencia de quien fue su párroco durante 28 años, pero el eco de la pérdida de Ricardo Villaverde Gómez (Ponte Ulla, 1926) resonará en todos aquellos lugares en los que se desvivió por sus vecinos y fieles. Natural de Vedra, concretamente del lugar de Caldelas en la parroquia de Ponte Ulla, Ricardo Villaverde creció en una familia de cuatro hermanos para después marcharse a estudiar al Seminario Mayor de Santiago.

En Compostela se hospedó en una humilde pensión durante los 12 años de intensos estudios que le abrieron la puerta a su primer destino, las parroquias estradenses de Matalobos y Toedo. Allí fue donde desempeñó la mayor parte de su trayectoria como sacerdote y donde se forjó como un amante de la colaboración vecinal.

Además, en A Estrada fue donde empezó su lucha por impulsar varias cooperativas agrarias, un compromiso que le llevaría a desempeñar trabajos en la banca durante años, concretamente en la Caixa Rural Galega. Más tarde, toda aquella experiencia provocó que le pidieran incorporarse al equipo de economía diocesana de Santiago de Compostela, un reto que asumió gustosamente.