Tungsten suspende temporalmente su actividad en la mina de San Finx

Retomará el proyecto cuando se autorice el vertido del agua acumulada en las galerías


Noia / la voz

A finales del 2015 se hacía público el regreso de la actividad minera al yacimiento de San Finx, en Lousame, de la mano de una filial de Sacyr, Tungsten San Finx. En estos dos años, en las instalaciones se han desarrollado los trabajos previos a la entrada en explotación de la mina, pero, una vez completada esta fase, la compañía acaba de anunciar que el proyecto queda interrumpido temporalmente. La extracción de wolframio y estaño en el complejo lousamiano está condicionada por sacar el agua que inunda parte de las galerías, pero la autorización para ello todavía no ha llegado y eso impide continuar trabajando.

Esto afecta directamente a los trabajadores que en los dos últimos años han estado preparando las instalaciones de la mina para su entrada en producción, y supone la suspensión de 35 empleos, la práctica totalidad de la plantilla actual. «Esta se prolongará hasta que se apruebe la autorización de vertido de agua, que Tungsten presentó hace casi dos años ante Augas de Galicia y que aún no ha sido resuelta», indicaron fuentes de la empresa, que explicaron que, una vez finalizadas las actuaciones previas, «es necesario extraer el agua que inunda las galerías inferiores de la mina para poder proseguir con el trabajo».

El permiso solicitado ante la Administración autonómica por parte de la compañía a principios del 2016 ha sido objeto de debate en el pazo de O Hórreo en más de una ocasión. De hecho, a principios de este año, el director de Augas de Galicia, Roberto Rodríguez, señaló durante su comparecencia en una comisión parlamentaria que la petición de Tungsten había recibido numerosas alegaciones que habría que resolver. Desde entonces nada ha vuelto a saberse sobre el asunto ni sobre en qué estado está su tramitación.

Compromiso con el proyecto

A pesar de que se iniciará el procedimiento de suspensión de los trabajadores, Tungsten mantiene su compromiso con el desarrollo «de este proyecto minero y con la generación de riqueza en Galicia de una forma segura, sostenible y respetuosa con el entorno, desarrollando un proyecto que cumpla escrupulosamente con todas las medidas medioambientales».

Además, la compañía seguirá contando con los empleados que hasta ahora han estado trabajando en la mina lousamiana, que podrían «reincorporarse paulatinamente al proyecto» para realizar las labores de desagüe de la mina, el tratamiento de las aguas y los sondeos previos a la entrada en explotación del yacimiento una vez que se conceda la autorización por parte de la Xunta.

En los dos últimos años, la empresa ha realizado un importante esfuerzo humano, técnico y económico para poner al día las instalaciones y capacitar a su personal para poder iniciar de nuevo la explotación. De hecho, la iniciativa ha empleado de forma directa a más de cuarenta personas, y se han realizado inversiones que rondan los seis millones de euros.

Debe ser compatible

La noticia del cese de actividad, aunque sea temporal, en la mina ha caído como un jarro de agua fría en Lousame por lo que supone en cuanto a puestos de trabajo. En este sentido, la alcaldesa, Teresa Villaverde, señaló que es una mala noticia y que espera «que non tarden moito en recuperarse eses empregos». Dijo también que la Administración debe velar por hacer compatible la actividad empresarial en la mina con el cuidado del medio ambiente: «Espero que Augas resolva a autorización canto antes e que o faga con rigor».

La empresa garantiza que el vaciado de los túneles no tendrá efectos nocivos

Tungsten San Finx espera que la respuesta de la Administración autonómica a su solicitud de vertido sea favorable, y garantiza que el vaciado de las galerías inundadas no tendrá efectos nocivos sobre el entorno. Explican que, antes de su incorporación al cauce, el agua será sometida a un tratamiento activo «ampliamente conocido y aplicado en numerosas instalaciones».

Fuentes de la empresa insisten en que el agua acumulada en las galerías debe evacuarse de forma controlada y ambientalmente sostenible y señalan que actualmente «estas aguas se filtran y emanan de forma natural en el entorno». Explican además que, una vez aplicado el tratamiento activo al que someterán el líquido que inunda los túneles, «los niveles de metales serán inferiores a las concentraciones naturales que tendrían estas aguas si no existiera actividad minera». Además, el bombeo al exterior se hará progresivamente y con una intensidad controlada.

Por todo esto, Tungsten San Finx afirma que la autorización del vertido solicitado incluso «conllevaría un efecto positivo sobre el medio ambiente».

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