Una senda peatonal maltratada por un sinfín de pintadas

El gobierno local ya ha reservado una partida en los próximos presupuestos para realizar un lavado de cara a todo el entorno

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ribeira / la voz

Dentro de poco celebrará sus primeros diez años de vida, y el paseo marítimo de Escarabote puede presumir de buena salud, aunque podría estar mejor sino fuera por la huella que han dejado los vándalos a lo largo de sus casi 800 metros de recorrido. Las pintadas son una constante en toda la senda peatonal que bordea este trozo de la costa boirense, empezando por el parque infantil situado en la explanada portuaria, y siguiendo por la especie de porche que da acceso al recorrido.

En los bancos de piedra, en las farolas, en las barandillas e incluso en el suelo se suceden los garabatos de todo tipo de colores y con toda clase de frases, unos dibujos que afean una senda peatonal con unas vistas privilegiadas. También hay otras partes del paseo que se han visto afectadas por la mano del hombre, ya que hay varios carteles informativos que aparecen destrozados o que le faltan piezas, y algunas de las piedras que se utilizan para adornar el puerto han sido embestidas por algún vehículo que no supo frenar a tiempo.

Los años que acumula esta senda peatonal también se dejan notar en algunas partes del mobiliario urbano, ya que haría falta darle un repaso a varias papeleras, algunas de ellas desfondadas y abolladas, así como a algunas barandillas, que han perdido parte de los listones que servían para evitar posibles caídas. Capítulo aparte merece el parque biosaludable, que ha vivido épocas mejores, ya que el paso del tiempo ha provocado que las distintas piezas hayan perdido parte de su colorida pintura -roja y verde- y que su hueco lo haya ocupación el óxido, por no hablar de que a algunas le faltan los pedales o las palancas.

La limpieza

Aunque en términos generales el paseo marítimo puede presumir de estar muy limpio y cuidado, hay algunos rincones en los que sería preciso llevar a cabo un mejor mantenimiento, puesto que los hierbajos se cuelan entre las piedras. También habría que dar un repaso a varias piedras que se han desprendido y que habría que volver a colocar en su lugar para evitar accidentes, así como algunas tapas de registro que suponen un peligro.

El gobierno municipal boirense siempre ha presumido de este privilegiado rincón marítimo, y por este motivo ya se ha puesto manos a la obra para evitar que el paso del tiempo y la incidencia de los vándalos lo puedan seguir estropeando. Según explicó ayer el primer teniente de alcalde, Fernando García Diéguez, en los presupuestos del próximo año ya se ha reservado una partida específica para acondicionar todo este entorno marítimo.

En concreto, «está previsto una actuación que incluirá la reposición de papeleras, el mantenimiento de los bancos y de todo el mobiliario urbano, incluyendo el parque biosaludable, así como el borrado de las pintadas», afirmó el concejal, que anunció que la intención es acometer las obras a principios de año.

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