Más de 20.000 vecinos carecen de acceso a traídas de agua municipales

Los proyectos para garantizar el abastecimiento se han revitalizado con la prolongada sequía


Ribeira / la voz

Las escasas precipitaciones registradas en lo que va de año ponen de manifiesto que las traídas de agua vecinales, que tan buen servicio han proporcionado hasta ahora, comienzan a resultar insuficientes. Tanto en Outes como en Lousame, los concellos se han visto obligados a llevar cisternas a la población de ocho núcleos y, si la falta de lluvias persisten, la situación empeorará, pudiendo afectar a otras localidades. Actualmente, 21.570 vecinos de la comarca, la cuarta parte de los habitantes totales, carecen de la posibilidad de conectarse a traídas de aguas municipales porque las conducciones no llegan a los lugares en los que residen.

Los municipios con menor cobertura en relación al número de residentes son Lousame, Porto do Son y Mazaricos. La alcaldesa lousamiana, Teresa Villaverde, explica que realmente la prestación solo llega al centro de salud y a edificios municipales, salvo el punto de atención a la infancia. Es decir, que los tres mil habitantes del término se surten con redes de carácter vecinal. El Ayuntamiento ya ha tenido que llevar agua a los núcleos de Tállara, Abeixón y Pousada.

Por lo que respecta a Mazaricos y Porto do Son, prácticamente la mitad de la población tiene que abastecerse con pozos particulares o con conducciones gestionadas por los ciudadanos. El caso mazaricano resulta especialmente grave, afirma su regidor, Juan José Blanco Riveiro, quien explica que las granjas lácteas tienen un consumo muy elevado. De hecho, hay ganaderos que han solicitado permiso a Augas de Galicia para poder hacer captaciones en ríos. Tal y como está la situación actualmente, la construcción de pozos parece inútil.

Pensando en el futuro

Dado que el cambio de las condiciones meteorológicas es más que evidente, los ayuntamientos han comenzado a dar pasos para garantizar el suministro a la población en el futuro.

Por una parte, los gobiernos de Outes, Lousame, Porto do Son y Noia han abordado el problema con el responsable de Augas de Galicia. El mandatario noiés, Santiago Freire, indica: «Temos dificultades coa captación no río San Xusto porque a auga chega moitas veces con turbidez». Al mismo tiempo, señala que en la zona de Pontenafonso, donde no hay traída municipal, el Concello quiere contribuir a la búsqueda de nuevos manantiales.

Santiago Freire explica que el proyecto que quiere materializarse con el apoyo de la Xunta, y que daría servicio a los cuatro ayuntamientos, consiste en abastecerse del río Tambre. Apunta que el estudio preliminar que existe sobre la obra plantea diversas alternativas, con costes variables. La de menor inversión asciende a 2,8 millones de euros y la de mayor a cuatro.

Dada la magnitud de la actuación, la regidora de Outes, Beatriz Molinos, comenta que es necesario comenzar a gestionar la obra «antes de que os veciños queden sen abastecemento».

En cuanto a Mazaricos, el Concello ha llevado a cabo actuaciones hidráulicas para aumentar la cifra de núcleos atendidos. Sin embargo, Juan José Blanco reconoce que hay que hacer más actuaciones y que el Concello carece de fondos para asumir los costes que implican. Su objetivo es que pudiera realizarse la captación en el embalse de A Fervenza. El alcalde afirma que es necesario comenzar a buscar una alternativa porque, precisa, el problema dentro de unos años puede ser muy grave para los ganaderos.

Los ayuntamientos de Mazaricos y Lousame instalan contadores para conocer el consumo

 

Quienes llevan años administrando traídas de agua vecinales hablan de la necesidad de hacer un uso responsable del líquido elemento y en esta afirmación coinciden los dirigentes locales. Para saber si el recurso se gasta de forma adecuada, tanto en diversas localidades de Mazaricos como en el núcleo lousamiano de Tállara van a instalarse contadores en las viviendas. El propósito no es cobrar, sino conocer cuánto se consume.

En el caso de Lousame, Teresa Villaverde señaló que mantuvo un encuentro con los vecinos de Tallara. Fue durante esa reunión cuando se acordó la instalación de medidores, así como llevar a cabo una revisión de toda la instalación y ver en qué medida sería posible mejorar la situación de los pozos de captación.

La mandataria comentó que se ha fijado un consumo mínimo y que se determinó que quien lo sobrepase podrá verse privado del servicio. La regidora precisó que ese sistema ya se emplea desde hace años en el área de Merelle, Meixonfrío y Abelenda.

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