Las atribuciones municipales


Hacienda acaba de decidir que va a intervenir las cuentas del Ayuntamiento de Madrid porque, haciendo caso omiso de la normativa, la Administración local que preside Manuela Carmena se ha saltado a la torera la regla de gasto. Se trata de una medida que pone de manifiesto la autoridad del organismo que dirige el ministro Montoro y la férrea disciplina con la que aborda las cuestiones municipales. Lo que sucede es que, de igual forma que se actúa con los que incumplen, no se observa que desde el citado ministerio se abra un poco la manga con aquellos que sí respetan las normas.

Viene esto a cuento por las numerosas dificultades que, por ejemplo, tienen los ayuntamientos de la comarca que sí respetan escrupulosamente la legislación en materia contable a la hora de invertir el remanente de tesorería que poseen. En numerosas ocasiones, los alcaldes barbanzanos se refieren a la necesidad que tienen de acometer determinadas actuaciones y al hecho de que, pese a tener los fondos necesarios para hacerlo, no pueden invertir el dinero.

Por el contrario, a la Administración central, y también a la autonómica, parece no importarles, por ejemplo, que los ayuntamientos tengan que hacerse cargo de gastos que no les corresponden. Entre los numerosos ejemplos que pueden ponerse figura el de los centros de salud.

Hay concellos de la comarca que llevan años reclamando que la Xunta se haga cargo de instalaciones que no les pertenecen y en las que están invirtiendo dinero.

Sucede algo semejante con las prestaciones sociales. Una parte de los costes debe correr a cuenta de la Administración central que, sin embargo, no destina los fondos necesarios para atender la demanda existente.

De igual manera que se castiga a quienes incumplen, debería recompensarse, por decirlo de alguna manera, a los que se ajustan a lo establecido. No resulta demasiado justo que quienes se aprietan el cinturón y controlan el gasto vean limitada su capacidad de maniobra. Si han demostrado tener capacidad para ajustarse a lo establecido, es de suponer que también la tienen para gastar el dinero con la necesaria mesura.

En el caso de que no sea así, al ministro Montoro siempre le queda la oportunidad de ejercer toda su autoridad e intervenir las cuentas del ayuntamiento correspondiente. Dicen algunos alcaldes de la comarca que se ven bastante limitados a la hora de realizar inversiones y, hay que reconocerlo, algunos, en colaboración con los departamentos de intervención y tesorería, hacen verdaderos malabarismos para utilizar el dinero que han conseguido ahorrar y acometer las actuaciones que precisan los ciudadanos.

Por Ana Gerpe CIUDADANA

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