El vandalismo vuelve a causar daños en los molinos de Amendo

La tercera oleada de destrozos desde el verano pone en la cuerda floja el futuro de este patrimonio histórico de Carreira


RIBEIRA / LA VOZ

Solo han pasado dos meses desde la última vez que el vandalismo pasó como un vendaval por los molinos de Amendo. Sin tiempo para que los dueños reparasen los daños ocasionados, los bárbaros regresaron esta semana para disgusto de los vecinos de Carreira, que encuentran en este enclave un remanso de paz. Con esta última oleada ya son tres desde el verano y la propietaria del inmueble más afectado, Ánxeles Cruxeiras, confirma que, de seguir así, ve imposible afrontar su mantenimiento.

La ribeirense explica que solicitó una entrevista con el presidente del parque natural para pedirle ayuda, aunque todavía sigue esperando su respuesta. Si no encuentra una mano amiga, se plantea tapiar ambas puertas y despreocuparse de un bien que actualmente solo le da disgustos.

Si en la anterior incursión reventaron una de las puertas, maderas del interior y herramientas artesanales para hacer el pan, en esta ocasión aprovecharon para destrozar el tejado, arrancar varias decenas de tejas y uno de los pasamanos que hay en el interior. En la primera reparación se preveía gastar unos 500 euros, y en esta el montante será similar.

Fueron los vecinos de Carreira quienes se mostraron más implicados por mantener vivo este patrimonio histórico. Desde hace unos años, en el lugar se realiza la romería de Amendo, un acto que atrae a decenas de familias. Por ello, para que no sea Cruxeiras quien afronte sola todos los gastos, hace unas semanas se realizó una caminata solidaria para recaudar fondos. Por fortuna, ese dinero aún no se utilizó.

«Tivemos sorte porque se o reparasen, xa teríamos que volver a gastar máis», reconoció la propia Ánxeles Cruxeiras, que se mostró abatida. Mientras no llegan soluciones, el futuro de los molinos de Amendo se mantendrá en la cuerda floja.

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