En busca del desafío más difícil

Tras subir al Kilimanjaro, su nuevo reto es convivir con los esquimales de Groenlandia

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ribeira / la voz

Cuando a Juan Luis Martínez se le mete algo en la cabeza no para hasta conseguirlo, aunque sea escalar una montaña de 6.000 metros de altitud situada en Tanzania. Precisamente, ese fue el desafío que se marcaron el director técnico del gimnasio Natural Sport y sus compañeros, Roi Fontaíña, miembro del Grupo de Axuda e Emerxencia Municipal (GAEM) de Ribeira, y Raúl Bouzas, competidor de taekuondo de Vilagarcía, que hace unas semanas coronaron el Kilimanjaro.

«Un grupo de amigos pusimos en marcha el proyecto Cuatro retos, cuatro causas, que consiste en llevar a cabo pequeñas acciones medioambientales y vincularlas a un reto», explicó Martínez, que lideró un batallón de limpieza de las playas de Couso y del parque de Corrubedo acompañado por los alumnos del colegio Bayón y con el respaldo técnico de la Universidade de Santiago. Paralelamente a esta recuperación del entorno ribeirense, comenzaron a preparar «una hazaña extraordinaria para gente de la calle, personas que no tenemos una condición física excelente, pero que quisimos vivir la aventura de escalar los 6.000 metros del Kilimanjaro».

Además de practicar trekking, y realizar carreras de montaña y de distancia, los dos últimos meses antes del viaje, los tres escaladores iniciaron un entrenamiento especial de marcha nórdica, que consistió en recorrer entre treinta y cuarenta kilómetros cargados con pesadas mochilas y ayudados por bastones. «Aunque sabíamos que en el Kilimanjaro las etapas no iban a ser tan largas, suplíamos la falta de altura con el esfuerzo de cargar más peso», reconoció Juan Luis Martínez, que también confesó que tuvieron que prepararse psicológicamente para el reto.

Para ello, antes de viajar a Tanzania hicieron una prueba piloto subiendo al Jebel Toubkal de Marruecos -que tiene 4.000 metros de alto- «que nos ayudó muchísimo a ir mentalmente concienciados para el reto del Kilimanjaro». Todo este entrenamiento previo fue muy importante para conseguir superar el desafío que se habían marcado y que finalmente les llevó una semana cumplir.

Un esfuerzo que compensa

«Lo más duro fue estar siete días con la misma ropa, solo te podías asear con toallitas, y el frío es terrible. A todo ello se unió la altura, que castiga mucho y daba una sensación de asfixia y agobio que incluso hacía que te despertaras por las noches», resumió Martínez, que a pesar de todos estos escollos considera que el esfuerzo mereció la pena, y eso que apenas estuvieron diez minutos en la cima. Sin embargo, la mayor recompensa es la experiencia vivida, «es una sensación increíble poder compartir esos días con los compañeros y los porteadores, es algo impresionante», reiteró el ribeirense.

Todas estas buenas sensaciones han hecho que Juan Luis Martínez y sus amigos ya estén pensando en su próxima hazaña: realizar una expedición a Groenlandia y pasar 12 días con los esquimales. Pero ahí no acaba la aventura, su intención es ir precisamente en el mes de abril, cuando las temperaturas son más bajas. «El objetivo es convivir con ellos al 100 %, saber sobrevivir en otra cultura distinta a la nuestra que resiste en unas condiciones extremas, conocer cómo se alimentan y cómo cazan», apuntó el director técnico del gimnasio Natural Sport, que considera que el frío será su principal enemigo en este nuevo reto.

Para ir preparados, ya están organizando algunas salidas de entrenamiento a Asturias y a los Picos de Europa, al mismo tiempo que irán ahorrando para el viaje, porque «nos financiamos con los pocos medios que tenemos». Pero esto no será ningún impedimento para que ya piensen en desafíos futuros más difíciles, «quizás ir a Nepal, o a Mongolia».

Proyecto. La iniciativa Cuatro retos, cuatro causas vincula un desafío con una iniciativa de recuperación medioambiental.

Segunda hazaña. Preparan un viaje para convivir durante 12 días con los esquimales de Groenlandia. Será en abril, cuando las temperaturas son más baja .

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