La cita boirense sobre las dos ruedas rompió moldes en asistencia y buen ambiente

Unas mil personas participaron en una ruta en la que predominaron los niños de todas edades


RIBEIRA / LA VOZ

A las diez de la mañana, por cada rincón de Boiro empezaron a circular bicicletas rumbo a la plaza de Galicia. Procedentes de las parroquias vecinas, muchos decidieron acercarse a la gran cita con las dos ruedas pedaleando, con lo que se logró que los coches dejasen de ser protagonistas en una jornada dominical espectacular en todos los sentidos, pero especialmente por la temperatura veraniega que sin duda animaba para participar en el Día da Bicicleta.

Familias enteras, peñas de amigos, aficionados de todas las edades, pero mayoritariamente niños, fueron concentrándose en la salida, donde realizaban las últimas comprobaciones de las medidas de seguridad, especialmente en los numerosos sillines que portaban a los aficionados de menor de edad, que no podían participar individualmente. Casco, retenciones y comodidad eran revisados por los progenitores, que no querían dejar nada al azar para que la jornada fuese una fiesta de principio a fin.

La responsabilidad de los padres no fue única para garantizar que el Día da Bicicleta se desarrollase sin sobresaltos, porque también pusieron toda la carne en el asador los integrantes del Club Ciclista Barbanza Oziona, con su presidente Ricardo Ribeiro al frente que ejerció asimismo las funciones de director de la marcha, así como los pilotos de Boiro Motos, siempre atentos a controlar los cruces; o la Policía Local y Protección Civil.

Cinco años de experiencia

La cita no precisa un gran despliegue de efectivos de seguridad, porque la experiencia es un grado, y tratándose de la quinta edición del Día da Bicicleta, ya se sabe donde están los puntos más conflictivos, que son, eminentemente embudos y que ayer no fueron una excepción en el paso por la calle peatonal, a la altura de las terrazas; en las rotondas de la plaza da Mancomunidade y de la avenida da Constitución, en las callejuelas de Escarabote por Peralto, y, ya en O Castro, en el paso por Careixo, Esteiro y Pesqueira. En ninguno de esos puntos hay peligro, pero obliga a muchos ciclistas a echar el pie al suelo, porque llega a pararse el pelotón. Y para garantizar todavía más la seguridad y molestar menos a los conductores, este año se puso especial hincapié en que los participantes solo ocupasen el carril de la derecha.

Gracias a todas estas medidas, la jornada discurrió con tranquilidad, sin sustos mayores que caídas por despistes de algunos niños, más atentos en alcanzar a sus amigos que en la carretera, y algún que otro pinchazo, al que estuvo solícito el personal de Bicicletas Daniel Ríos, cuyo papel en el Día da Bicicleta es fundamental, no solo por regalar cascos y una bicicleta para los sorteos, sino porque da todas las facilidades para que todo el mundo pueda participar, incluso prestando vehículos, y hasta atendiendo las averías que puedan producirse en la ruta.

Récord de asistencia

En la quinta edición del Día da Bicicleta de Boiro se batió el récord de asistencia, que estaba fijado en 800 participantes y que esta vez llegó a los mil, lo que ralentizó la prueba, que mantuvo las paradas de agrupamiento en Escarabote, Marina de Cabo de Cruz y Exipto. Y para muestra una comprobación: los primeros que llegaron a Exipto tuvieron que esperar más de veinte minutos por los últimos, ya que el pelotón se estiró en la subida desde O Saltiño hasta la rotonda de Triñáns.

Los participantes emplearon cerca de tres horas en completar los 14 kilómetros de que constaba el recorrido, porque de lo que se trataba ayer era de que las bicicletas se adueñaran de Boiro, y de eso se encargaron los numerosos niños y mayores que disfrutaron cubriendo el recorrido por primera vez, superando la cuesta que el año pasado no pudieron, en resumen, alcanzando los retos que suelen quedar de una edición para la siguiente.

Y como colofón al esfuerzo, Restauración Chicolino repartió refrescos y bocadillos. Gracias a este, a Jealsa, a Daniel Ríos, a Autos Outeiral, Protección Civil, Policía Local, el Club Ciclista Barbanza Oziona, Boiro Motos y al Concello de Boiro, el Día da Bicicleta es posible.

Dolores González se llevó la bici de Daniel Ríos

El premio gordo del sorteo de regalos se lo llevó María Dolores González, una bicicleta donada por Daniel Ríos, establecimiento que también aportó cuatro cascos, cuyos agraciados fueron Benjamín Domínguez, Javier Martínez, María Jesús Romero y Laura Iglesias. Por su parte, Jealsa donó cinco lotes de conservas que, junto con los regalos citados, fueron repartidos tras finalizar la marcha en la plaza de Galicia. Estos fueron para Roberto Cornado, Jesús Manuel García, Francisco José Miguéns, Javier Hermo y Alberto Outeiral. El acto de entrega estuvo presidido por el alcalde de Boiro, Juan José Dieste, que estuvo acompañado por Ramón Ares, delegado de La Voz en Barbanza; el presidente de Club Ciclista Barbanza Oziona, Ricardo Ribeiro, y Daniel Ríos. Alejandra Novo, de Radio Voz, hizo la locución. 

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