Guardia Civil y animalistas constatan la proliferación de lazos ilegales en el monte

El caso del potro que quedó enganchado en una de estas trampas ha reabierto el debate sobre la caza ilegal en Barbanza


Ribeira / la voz

La historia de Triunfo, el potro que pudo perder la vida por un lazo que estuvo cerca de amputarle una pata, ha vuelto a poner encima de la mesa el problema que existe en los montes barbanzanos con las trampas ilegales. Guardia Civil y animalistas constatan la proliferación de estos objetos prohibidos. Ambos confirman que no hay bosque que se libre de su presencia y que, por desgracia, es materialmente imposible poner coto a esta práctica.

«É complicado atopar os lazos, basicamente porque están colocados en zonas de paso de animais, agochados entre a vexetación, pero de que os hai estou seguro ao 100 %», reconoció el miembro de la Asociación para el Estudio de la Naturaleza (Axena) Manuel Mariño. Fue él quien encontró al potro con la pata hecha trizas en el monte de A Graña, en la parroquia boirense de Cures. «En Portosín teño atopado algúns lazos e un can meu chegou a quedar enganchado nun», reconoce el naturalista.

Mariño confiesa que el principal objetivo de estas trampas es la captura de jabalíes y lobos. «Cando son para xabarís úsase aceite ou gasóleo queimado, sexa dun tractor ou dun coche, porque a estes animais encántalles. Séntense atraídos e acaban estrangulados co cable».

Peligro

Beatriz Heyder, quien se ha hecho cargo de la recuperación de Triunfo, apunta que «no podemos dejar esto así. En ese monte y en muchos otros hay lazos. Muchos vecinos van por allí a coger setas. Imagínate si en vez de un caballo es un niño quien lo pisa. ¿Qué pasaría? Que la imagen daría la vuelta al mundo».

La vecina de Ames destaca la labor del Seprona, aunque reconoce que «no da a basto. Hay poca dotación para controlar toda la comarca, por lo que es imposible detectar los lugares donde se instalan estas trampas».

El mecanismo de estos lazos es sencillo. «Colócanse á altura das cabezas dos animais. Se acaba enganchado polo pescozo, ao tirar del para liberarse, vaise pechando, polo que acaban estrangulados», afirma Mariño. El barbanzano asegura que en el caso del ganado mostrenco suelen sufrir los mismos daños que Triunfo, ya que lo normal es que pisen estos cables: «Teño encontrado un feito cun freo dunha bicicleta incluso. En Barbanza hai que empezar a poñerse serio porque trátase dun problema de caza ilegal», afirmó.

El Código Penal tipifica su uso como delito

El uso de lazos para cazar animales salvajes están completamente prohibido. En un principio, se utilizaban para eliminar especies invasivas, aunque al tratarse de trampas que no son selectivas, se corre el riesgo de terminar con animales propios de la zona. Por ello, su uso está tipificado como un delito contra el Medio Ambiente en el Código Penal y puede conllevar una pena de cárcel de dos años de prisión y la suspensión de actividades de caza en la zona.

La nueva dueña de «Triunfo» pide ayuda para pagar el tratamiento

Beatriz Heyder, quien es la nueva dueña de Triunfo, ha puesto en marcha un campaña para recaudar dinero para el tratamiento veterinario que necesita el potro. En total son 3.600 euros, de los que ya se han abonado 600 a la clínica veterinaria, ubicada en la localidad pontevedresa de Meis.

«Hoy se ha levantado solo», reconoció durante la tarde de ayer su propietaria. Los profesionales siguen tratando la herida que sufrió en la pata izquierda, donde le han colocado una escayola para que se encuentre más cómodo. Además, el veterinario ha necesitado inyectarle calcio, vitamina E y selenio.

La última oleada de lobos muertos con este mecanismo se remonta al 2012

La comarca ya vivió una importante oleada de animales muertos por culpa de lazos ilegales. Esta se remonta al año 2012, cuando los tramperos pusieron su ojo en los lobos que vivían en los montes de la Serra do Barbanza. La Voz de Galicia se hizo eco de esta sangría, que acabó prácticamente con todos los ejemplares que habitaban en el lugar.

Axena fue una de las asociaciones que denunciaron los hechos ante el Seprona. Por aquel entonces, el uso del lazo estaba incluso más extendido. «Practicamente acabaron con todos os que había. Sen embargo fálase de que volve a haber lobo no monte», reconoció el propio Manuel Mariño.

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