Tras la estela de Ángel Nieto

El boirense es un apasionado de las dos ruedas y atesora una veintena de motos clásicas

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RIBEIRA / LA VOZ

Apenas tenía 12 años cuando se subió por primera vez a una moto, y el flechazo fue instantáneo. «Era como unha bicicleta, pero con motor, moito más doado», confiesa Julio Buiturón (Boiro, 1979), que desde entonces ha dedicado la mayor parte de su vida a los vehículos de dos ruedas. «Eu penso que vai no sangue, que é unha cousa que che gusta ou non che gusta, e a min encántame. Cando acabo de traballar, quédome horas e horas no taller reconstruíndo motos antigas».

Su flota de vehículos de dos ruedas no ha parado de crecer en los últimos años y en la actualidad puede alcanzar la veintena, pero su joya más preciada es una Ducati «que atopei buscando por Internet e que tiñan tirada nun alpendre. Creo que a base custoume uns 650 euros, pero logo preparala e poñela a punto xa foron entre 5.000 ou 6.000 euros». Con ella acaba de conseguir, por segundo año consecutivo, el tercer puesto en el Campeonato Nacional de Motos Antiguas (en la categoría de 350), que se celebró en La Bañeza y que este año fue muy especial porque coincidió con la muerte de Ángel Nieto, campeón del mundo de motociclismo en 13 ocasiones. «Foi moi emotivo porque acababa de falecer, viñeron os fillos e puidemos estar con eles durante a homenaxe, na que tamén se recordou a Dani Rivas», apunta Buiturón, que ya es un habitual de este circuito, bautizado como el Isla de Man español.

«É unha carreira por un tramo urbano de dous quilómetros no que hai que dar unhas dez voltas, e podes alcanzar velocidades de entre 120 e 135 quilómetros por hora», explica el piloto boirense, que reconoce que el trazado no le impone demasiado, aunque nunca se libra de un cierto nerviosismo antes de la salida. «Pero cando montas e arrancas pásanche de todo os nervios, xa vai todo rodado». Además, la experiencia que dan los años también ayuda a llevarlo mejor, y si al principio no entraba entre los diez primeros pilotos, en los últimos años se ha subido dos veces al podio.

A todo ello se añade además que Julio no está solo en las carreras, ya que también ha contagiado a su hermano Juan esta devoción por el mundo del motor. De hecho, en La Bañeza selló un cuarto puesto. «Entrou xusto detrás de min, e non é de estrañar porque ten unha moto que é igualiña que a miña. Reconstruín a dúas, fixen as dúas a man e son iguais».

Caídas

Ellos son los dos únicos pilotos de la comarca especializados en competiciones de motos antiguas, unas carreras en las que también se corren muchos riesgos, «pero sen caídas non hai pilotos», sentencia Buiturón, cuya familia está más que acostumbrada a esta afición. «Hai tempo para todo, para estar coa familia e para as motos, pero eles saben o que me gusta e non mo van sacar da cabeza».

La mayoría de las competiciones de motos antiguas se concentran en el calendario veraniego, pero para el piloto boirense no hay descanso, ya que aprovecha estos meses de parón para poner a punto su Ducati. Aunque esta motocicleta es la niña de sus ojos, también confiesa: «Teño unha relación de amor-odio con ela, porque a teño que desmontar tres ou catro veces ao ano, e cada vez que a tes que levantar é horrible».

Sin embargo, Julio Buiturón disfruta dedicando horas y horas a pelearse con motores, bujías, frenos, y a seguir buscando por Internet nuevo modelos de motos clásicas con los que cruzar más metas.

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