El éxodo de mariscadores de Arousa a Noia explota en vísperas de la campaña

M. Gómez / R. Estévez NOIA-VILAGARCÍA / LA VOZ

BARBANZA

MATALOBOS

En cofradías arousanas como la de Rianxo calculan que se irá la mitad de la flota

06 sep 2017 . Actualizado a las 12:59 h.

Hubo un tiempo en el que, a estas alturas del año, los mariscadores de la ría de Arousa preparaban sus rastros con la mirada puesta en Os Lombos do Ulla. Sin embargo, el antaño fértil banco natural está en horas bajas, la producción no es la que era y el berberecho llegó a estar prácticamente extinguido, lo que ha motivado que muchos dejasen de dirigir la vista a la desembocadura del Ulla para hacerlo hacia las concesiones de la cofradía de Noia. El inicio de la campaña en sus arenales es inminente y eso está provocando un éxodo de profesionales que abandonan la ría de Arousa en busca de mejor fortuna en aguas noiesas.

El fenómeno del trasvase de rañeiros de una ría a otra no es nuevo, se repite cada año desde que el berberecho comenzó a desaparecer en Arousa, sin embargo, esta vez se ha recrudecido animado por las buenas expectativas en los bancos naturales de Noia y las no tan buenas del libre marisqueo, que está previsto que arranque el 2 de octubre. Y el problema no es menor para las cofradías arousanas, que verán considerablemente reducida su flota y, en consecuencia, mermados sus ingresos.

Uno de los patrones mayores que reconoce el importante impacto que tendrá la emigración de sus mariscadores hacia la ría de Noia es el de Rianxo. Miguel Iglesias calcula que la mitad de la flota se dará de baja y pondrá rumbo a las concesiones noiesas en cuanto empiece la actividad: «Ímolo notar moito. E cada ano vai ser peor, o lóxico é que a xente se busque a vida por aí». La repercusión económica del éxodo de productores se hace notar en las cuentas, y eso llevó al pósito rianxeiro a tomar medidas al respecto: «A xente que marcha e logo vén de volta para traballar nas nosas autorizacións ten que pagar unha cota de 400 euros para compensar as perdas. Nós no inverno mantemos igual a vixilancia e outros gastos e a confraría ten que manterse».

También a Ribeira

Aunque la incidencia no es tan elevada como en el caso de Rianxo, las bajas en la cofradía de Cabo de Cruz también se suceden a las puertas del inicio de la campaña en Noia -arranca el día 18- y, según los cálculos del pósito, este año se irán en torno al 20 % de los mariscadores de a flote: «En canto abra Noia marcharán, e pode que alguén tamén vaia para traballar a Ribeira».

Todavía no está claro cuándo comenzará la actividad en las concesiones ribeirenses -el patrón mayor apuntaba ayer que podría retrasarse hasta principios de noviembre-, pero a sus bancos naturales también está previsto que se dirijan profesionales de A Pobra. El dirigente de la entidad pobrense asume que fácilmente podrían irse para trabajar en aguas noiesas y ribeirenses una quincena de barcos, de los cerca de cuarenta que suman habitualmente.

Este fenómeno no es ajeno a la margen sur de la ría de Arousa, y desde allí también está prevista una peregrinación rumbo a las playas de Noia.

El doble

Uno de los pósitos más afectados por este exilio temporal de la flota de mariscadores es el de Cambados, que verá como se duplica el número de profesionales que buscarán ganarse el sueldo en aguas noiesas.

Entre 25 y 30 embarcaciones cambadesas participarán en la campaña, mientras que desde A Illa de Arousa se espera la llegada de alrededor de una docena.

El alquiler del barco para trabajar en la ría noiesa ronda los dos mil euros por persona

El trasvase de mariscadores de Arousa a Noia solo afecta al colectivo de a flote, ya que los permisos de explotación de los productores de a pie no pueden transferirse, de manera que para faenar en la campaña noiesa es necesario contar con una embarcación que tenga la autorización correspondiente, y puede conseguirse por dos vías: comprándola o alquilándola para la temporada. Aunque ni los que arriendan los barcos ni sus titulares están muy por la labor de hablar de cantidades, en este tipo de operaciones se manejan números considerables. Así, el alquiler ronda los dos mil euros por tripulante.

Si esta cifra es alta o baja solo puede valorarse al final de la campaña en función de los ingresos obtenidos, y hay que tener en cuenta que a ese precio hay que sumar otras cuestiones, como el coste de desplazarse todos los días a Noia para trabajar.

Con todo, cada vez son más los que optan por marcharse: «Aquí gañarán ou non, alá veno máis seguro, e máis coas boas expectativas que hai». Incluso hay quien invierte entre 40.000 y 55.000 euros que puede costar comprar una embarcación. «Se a campaña é boa, compénsalles», sentencian en Noia.