La sequía deja en mínimos históricos los niveles de los embalses de la zona

Las restricciones al consumo de agua se suceden en varios concellos y traídas vecinales

.
J. M. Sande
RIBEIRA / LA VOZ

Las previsiones para los principales embalses de la zona ya se anticipaban nefastas a comienzos del verano, pero el transcurso de este no ha hecho más que confirmar los peores temores. Los niveles de reserva de agua de A Fervenza, Santa Uxía y Barrié de la Maza han vuelto a batir récord de mínimos históricos.

Inevitablemente, la incesante bajada del preciado líquido ya ha tenido una traducción en el día a día de algunos vecinos de la comarca, que padecen restricciones en su consumo. Los concellos más perjudicados por esta situación se corresponden con Porto do Son, Rianxo y Boiro y, de forma más concreta, los principales damnificados son los usuarios de traídas de agua vecinales. Una escena que, a pesar de que suele repetirse cada estío, todos coinciden en afirmar que es la más grave que recuerdan en la última década.

Reservas en descenso

Los últimos datos facilitados por el Ministerio de Medio Ambiente simbolizan el dibujo de tres embalses hidroeléctricos cuya suma de sus capacidades se sitúa en 152 hectómetros cúbicos, una cifra que en la actualidad no llega a los 71. Se trata de un problema de dimensiones inéditas, pues el mayor de todos -el de A Fervenza, bañado por el río Xallas- ya encadena tres semanas de bajadas y está generando solo el 50 % del máximo nivel de energía que puede producir.

La cosa no difiere en el de Santa Uxía, que también se nutre del Xallas, ya que a estas alturas hace una década contaba con 3 hectómetros cúbicos más de su nivel actual, fijado en 18 y en descenso. El caso de la presa de Barrié de la Maza -el menor y dependiente del Tambre- no se queda atrás, a un 35 % de su capacidad de 31 hectómetros cúbicos.

La principal decisión, a nivel municipal, que se ha tenido que tomar en relación con los efectos de la seca está teniendo lugar en Porto do Son. El regidor, Luis Oujo, se vio forzado a tener que cortar el agua de las duchas de las playas como una medida preventiva. Los técnicos de este concello afirman que nunca habían visto tal consumo de agua y que hasta que termine el mes -en julio y agosto los turistas duplican la población- no barajan reactivar este servicio. El ejecutivo tiene pendiente una reunión con Augas de Galicia para materializar un proyecto por el que trasvasarían agua del Ulla.

Rianxo y Boiro

«Temos medo do que poida pasar en setembro», explica el rianxeiro Sito Buján de la situación de la traída vecinal de Asados, dónde han tenido que imponer cortes de agua de hasta cuatro días para poder garantizar el suministro durante los fines de semana. La gran fortuna de esta parroquia es que los vecinos cuentan con alternativas como pozos y fuentes particulares, cada vez más vacías, a pesar de que «moitos xa non se atreven a gastalas».

En el lugar boirense de Goiáns se ha establecido un horario de cortes diario. A las nueve de la mañana abren el agua y a las cinco de la tarde se cierra. Así lo explica Guillermo Miguéns, quien relata que hace seis años recuperaron y sanearon más de la mitad de los manantiales de la zona y ya vuelve a hacerse insuficiente. «Somos estritos co rego da terra e vixiamos que non se enchan as piscinas», explica el boirense que indica que sin organización y trabajo estarían perdidos.

Las previsiones meteorológicas confirman que la situación seguirá igual de momento

 La actual sequía ha hecho que muchos rueguen por esa lluvia que caracteriza al verano gallego y que saca de quicio a los turistas, pero lo cierto es que las predicciones para lo que queda del mes de agosto no son alentadoras. Desde Meteogalicia tienen muy claro que «as previsións a maior curto prazo son de moi poucas precipitacións e digo poucas e non cero porque se aproximan tormentas», tal y como indica María Souto.

Uno de los principales factores que ha contribuido a acrecentar los efectos de las altas temperaturas fue la pasada serie de días en que tuvieron lugar fuertes rachas de viento del norte, aunque Souto precisa que «aínda que non hai previsión de nordeste, será case igual de nocivo», pues las tormentas vendrán acompañadas de grandes bochornos que se traducirán en «transpiración e evaporación». Lo más esperable es que las repentinas lluvias no sean capaces de revertir la situación de los embalses hasta la llegada de una borrasca.

Votación
2 votos
Comentarios

La sequía deja en mínimos históricos los niveles de los embalses de la zona