Un maestro de la pequeña escala

El noiés exhibe parte de su flota en miniatura en una muestra a favor de A Misela


Ribeira / La voz

Manuel González Videla, más conocido como Manolo de Roque, empezó hace unos 25 años a hacer maquetas de barcos, aunque la profesión le precedía. El vecino noiés, de la parroquia de Santa Cristina de Barro, comenzó con solo 12 a trabajar en la carpintería de ribera, primero en su propio municipio y luego en O Freixo, por lo que sabía bien cómo se construía una embarcación y cómo han de encajar todas las piezas. Es por eso que este artesano, primero a tamaño real, se ha convertido en un maestro de la pequeña escala. Una muestra de ello puede verse hasta el lunes en el salón de plenos del Concello de Noia, que se ha convertido en el puerto de amarre para parte de su colección particular, en una exposición solidaria que pretende recaudar fondos para la asociación A Misela.

Su primera maqueta, cuenta, «encargouma un sobriño do xefe e cando viron o resultado os meus rapaces, que eran daquela pequenos, pedíronme que lles fixera unha». Ahora está jubilado, lo que le permite dedicarle más tiempo a esta afición, de la que nunca se ha lucrado por decisión propia: «Os barcos non están en venta, porque levo moito tempo invertido neles e teño regalado uns 15 ou 20, pero só a quen os merecía», explica.

Más de un metro de proa a popa

A estas alturas, reconoce el artesano, ya ha perdido la cuenta de cuántas maquetas ha llegado a hacer, aunque en su casa ya tienen habitación propia, en la que también guarda una completa colección de artilugios de navegación, desde telégrafos hasta hélices y bitácoras. En la exposición de la casa consistorial se pueden ver las joyas de la corona, 24 creaciones entre las que destacan, por su tamaño, una de un metro y medio del Titanic, la del Cabo Razo, el barco de carga y pasaje hundido en Cabo de Cruz; y del Santa Isabel, el famoso vapor correo naufragado en la costa barbanzana, que navegaba por la geografía gallega recogiendo pasaje, al que llevaba a Cádiz para subirse allí a los trasatlánticos para viajar a América.

Cada una de las maquetas se acompaña de una ficha explicativa que el propio autor completa. Y es que Manuel González es un libro abierto de la navegación, capaz de repetir de memoria las fechas claves con exactitud meridiana, la misma con la que recrea cada embarcación, en las que hasta las puertas se abren y cierran. «O Titanic foi o que máis tempo me levou, foron cerca de dúas mil horas, e tardei un ano en acabalo», indica. Cuidó cada detalle al mínimo, desde los botes salvavidas al comedor que se ve en el interior o las 72 bombillas que lleva dentro, porque todas sus maquetas llevan un circuito eléctrico.

Además, en el salón noble noiés se pueden ver dos construcciones que enseñan el esqueleto de las embarcaciones, con cada una de sus partes identificadas, así como varios faros -también iluminados-, como el de Fisterra, Cabo Vilán o, por supuesto, el de Sálvora.

Aunque siempre vivió mirando al mar, González Videla nunca estuvo embarcado. «Está moi blando», comenta con sorna. El maquetista ya tiene en mente un nuevo proyecto, la recreación del Castillo Montjuich, un mercante con tripulación de la comarca hundido en los años sesenta.

Los materiales

El noiés utiliza para sus creaciones en miniatura, básicamente, madera de sapeli y pino blanco. «Nunca pinto os barcos, sempre os vernizo ao natural», indica. «A alegría máis grande é cando se acaban as obras, pero antes hai moitos cabreos», reconoce.

Fue el propio maquetista el que decidió que quería recaudar fondos para A Misela exponiendo sus trabajos. «É unha causa moi xusta porque están facendo un traballo encomiable pola xente con discapacidade», subraya Manuel González, a quien le toca de cerca el tema. No es su primera exposición benéfica tampoco, en el seminario mayor de Santiago ya hizo otra a favor de los pacientes oncológicos del hospital Clínico de Santiago.

La exposición. Estará abierta hasta el lunes, día 28, en el salón de plenos de Noia, en horario de mañana y tarde (de 10.30 a 14.00 y de 17.30 a 21.00 horas).

La causa. Aunque de entrada libre, la muestra de maquetas recauda donativos a favor de A Misela, una asociación local sin ánimo de lucro que persigue el desarrollo personal y social de las personas con discapacidad.

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