Lidia Parada: «Fue una temporada buena, pero no hice la marca que quería»

La barbanzana volvió a proclamarse campeona de España pero asegura que afrontó con dudas las competiciones


Lidia Parada tiene 24 años pero ya atesora muchos trofeos y éxitos como lanzadora de jabalina. La atleta de A Pobra es una persona humilde, trabajadora y afable, que todavía tiene grandes sueños que cumplir. Lo positivo es que dispone de mucho tiempo por delante para hacerlo y tanto ella como su entrenador, Lardo Moure, no van a cejar en su empeño de convertirlos en realidad. Ser la mejor de España en su disciplina no es suficiente para la barbanzana, ella quiere más. Acostumbrada a medirse con las atletas más fuertes del panorama internacional, Parada aspira a competir en unos juegos olímpicos.

-Acaba de cerrar la temporada hace una semana con un lanzamiento de 57 metros, distancia que alcanzó de forma regular. ¿Cómo valora la campaña?

-Es una temporada buena porque fui regular pero no hice la marca que quería conseguir. El objetivo era romper la barrera de los 60 metros.

-Uno de sus objetivos era ese, para acudir a la Copa del Mundo que se celebra en Londres. ¿Qué cree que le impidió conseguirlo?

-La cabeza me falló mucho. Me costó afrontar las competiciones, iba con miedo y dudaba, y sobre todo no estaba confiada en la técnica. Me obsesioné con la marca y pensé más en eso que en cómo tenía que hacer las cosas. Llegaba fácil a los 57 metros e intentaba hacer correcciones para lanzar más lejos, pero no me salía bien. Fue una temporada angustiosa.

Si no pienso a lo grande, me quedo pequeña»

-Aún así, volvió a proclamarse campeona de España y a conseguir la mejor marca. Es para estar orgullosa.

-Lo estoy, porque el mejor lanzamiento lo hice en el campeonato nacional y ahí no fallo. Aunque este año lo tuve que luchar, porque no empecé bien. En esta cita funciono siempre de la misma manera. El primer intento lo hago a muerte para que después sigan saliendo las cosas. Esta vez lo inicié con 52 metros y en el tercer tiro iba tercera. No sabía qué hacer y cada vez me sentía peor y, para colmo, el comentarista decía que sorprendentemente Lidia Parada estaba en el tercer puesto. Entonces saqué el genio y en el cuarto lanzamiento llegué a los 56 metros y en el último a los 57,97. Pensaba que podría superar los 60 y tuve que cambiar el chip, olvidarme de eso y centrarme en ganar.

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«Fue una temporada buena, pero no hice la marca que quería» La barbanzana volvió a proclamarse campeona de España pero asegura que afrontó con dudas las competiciones

-Todavía es joven y tiene margen de mejora.

-Sí, pero este año tenía que haber llegado. Creo que ya podría haber sido el pasado, pero estuve dos meses sin entrenar ni competir. Hace dos, alcancé los 59 metros, fue perfecto, y entrené menos que ahora. También es cierto que mi segundo mejor lanzamiento se quedara en los 56. Esta temporada hice 57 todos los días y no me noto bien, además tuve mala suerte, compitiendo con viento, frío en junio, lloviendo...

-¿Cuáles son sus metas?

-Me gustaría estar lanzando en Tokio en el año 2020 y acabar entre las ocho primeras.

-Eso son palabras mayores.

-Sí, pero siempre estuve entre las 15 mejores en campeonatos de Europa, incluso el año pasado recién salida de una lesión. Gané a gente que me superaba en el ránking mundial. Si no pienso a lo grande, me quedo pequeña.

-¿Es más difícil llegar a la élite o mantenerse en ella?

-Una vez que llegaste tienes más presión, porque no puedes bajar el nivel. Llevo ganando desde los 16 años y tengo que luchar con la gente que está y con la que viene. Nunca lo tuve fácil.

-¿Qué secreto guarda Barbanza para tener tan buenas atletas?

-La suerte es encontrarse en tu camino con Lardo Moure, que es un apasionado de este deporte. Aunque yo no sea perfeccionista, él sí que lo es. Le encanta lo que hace y sabe muy bien cómo tiene que hacerlo.

«Si estoy sin hacer nada me siento inútil. El primer día de vacaciones ya fui a correr»

Lidia Parada comenzó hace una semana sus vacaciones, aunque eso no significa que vaya a tumbarse al sol y ver la vida pasar. Esta joven barbanzana no está hecha para estar quieta.

-Ahora que no compite, ¿cómo le gusta aprovechar el tiempo?

-Me encanta pasear con los perros y la playa, pero no paro. Tengo vacaciones activas y esta vez serán las más largas, ya que no empezaré a entrenar hasta el 4 de septiembre. Si estoy sin hacer nada me siento inútil. El primer día ya fui a correr. Sigo algunas pautas, pero no es nada reglado. Necesitaba esta desconexión después de un tiempo llevándolo todo de forma estricta.

-Empieza a entrenar en septiembre y a competir en abril, ¿cómo lleva esa espera?

-Cuando llega el momento lo cojo con más ganas. En invierno no suelo acudir a torneos porque me gusta el calor. Con el frío el cuerpo no está suelto.

-¿Qué cualidades definen a Lidia Parada como deportista?

-Trabajo mucho y le pongo empeño. Yo, aunque parezca fuerte, a nivel internacional soy de las más pequeñas. Entonces, o me sacrifico o no soy nadie. En mi caso, todo me tiene que salir perfecto para llegar al nivel de las mejores lanzadoras. Tengo que estar en buenas condiciones y dominar la técnica para competir con ellas. Creo que las cosas me salen más por ser cabezona que por perfeccionista.

-Después de haber logrado tantos éxitos, ¿algún club le habrá tentado?

-Me hicieron ofertas del Valencia, Barça y Playas de Castellón. Pero estoy en casa, en mi pista, con mis compañeros y en mi club. Fuera no tendría esto. No pasa por mi cabeza marchar.

-Lleva muchos años peleando a alto nivel, habrá tenido que sacrificar muchas cosas.

-Puede parecer que más entre los 16 y los 18 años porque no puedes salir con tus amigos, pero no. No soy de fiestas, voy pero con cabeza. Disfruto en la pista y si no entreno yo pues preparo a los niños o voy con ellos a las competiciones. El deporte me dio muchas cosas buenas.

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