Los policías se infiltran en WhatsApp

Los agentes de la comarca se han colado en las redes sociales que buscan controlarlos y avisar de sus movimientos

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Ribeira / la voz

Los gurús de la revolución tecnológica tenían claro que Internet acabaría por dominarlo todo. Pocos podían imaginarse, hace un par de años, que un programa como WhatsApp sería capaz de poner en jaque la labor de las fuerzas del orden que intentan luchar contra los desmanes en la carretera. Decenas de grupos de avisos, solo a nivel comarcal, se han convertido en un punto de información para aquellos conductores que, por ejemplo, con un par de copas de más, intentan escabullirse de un control.

Sin embargo, las fuerzas del orden se han reinventado por enésima vez para volver a tomar las riendas en este asunto. Es conocido que la Guardia Civil de Tráfico ha modificado sus dispositivos en carretera para que los avisos por WhatsApp no surtan el efecto buscado, por lo que ahora paran coches de forma aleatoria o reducen el tiempo que están en cada lugar. Sin embargo, la mayor novedad parte de las propias policías locales, cuyos agentes han comenzado a infiltrarse en estos grupos para controlar a los que intentan fiscalizarlos.

A pesar de que no se trata de una medida que todas las jefaturas han aplicado, este método se ha expandido rápidamente, ya que además de saber cuándo se advierte de la actividad que realizan, a veces incluso llegan a recibir avisos de accidentes, entre otras notificaciones, con mayor celeridad que por los canales oficiales.

Un éxito

La velocidad con la que fluye la información por las redes también ha permitido que los profesionales tomen decisiones con mayor dinamismo. El último caso se produjo en un municipio de Arousa norte, cuando una patrulla acababa de colocarse en una rotonda con salida a la autovía para un control de alcoholemia.

Después de parar a un par de conductores, uno de los funcionarios recibió un aviso en su teléfono. La ubicación de la patrulla ya estaba en WhatsApp, con una foto incluida. «Nos la quitaron desde un bar. Le dije al compañero que nos teníamos que ir, que ya nos habían cazado».

La situación se repite en los diversos municipios barbanzanos. Sin embargo, los agentes reconocen que no es sencillo supervisar toda la información que se vierte en los grupos, ya que mucha es falaz o está desfasada. Por ello, en Tráfico renuncian a este sistema, ya que su rango de actuación es mayor y los grupos de WhatsApp suelen ser comarcales. Para hacerlo con éxito, necesitarían estar en una veintena, lo que haría que los agentes pasasen más tiempo mirando el teléfono que supervisando los viales.

Otras bajo supervisión

Además de WhatsApp y Telegram, los agentes también controlan Facebook, la reina de las redes sociales. En los últimos meses, incluso se ha denunciado a vecinos de la comarca por insultos dirigidos a agentes de la Policía Local. «En canto vemos inxurias ou algo semellante, facémolo inmediatamente», apuntó una profesional, que cree que es fundamental poner coto a los desmanes 2.0.

Facebook también se ha convertido en una web que los profesionales usan para investigar

Los dispositivos de alcoholemia se han dinamizado para que los conductores no los eludan

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