Coherencia vs. honestidad


Si busca en el diccionario de la RAE la definición de la palabra coherencia hallará: Actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan. Supongo que esta es la definición que todos entendemos sobre lo que significa ser coherente y si vengo a este terreno en estos momentos es porque la coherencia es una cualidad que cada vez se me antoja más complicado sostener.

Todos queremos un mundo mejor aunque se torna difícil ser consecuente con nuestros principios. En mi caso, por ejemplo, desearía que nuestro hogar se alimentase exclusivamente con energías renovables pero en este país eso, al menos de momento, es una quimera. Lo mismo me ocurre con la alimentación, quiero que los productos que ingiero sean los más ecológicos, saludables y sostenibles posible y que los animales que mueren para alimentarme lo hagan tras una buena vida sin estar hacinados y sin maltrato, pero aunque procure comprar las marcas que dicen darme esa seguridad soy consciente de que podría hacer mucho más.

No compro ropa que me conste que puede estar fabricada por niños en estado de esclavitud (un saludo para una conocida empresa por esa «donación» imperativa de 1,36 millones que la fiscalía brasileña le acaba de imponer para combatir la explotación infantil). Y como estos ejemplos hay muchos, así que dada la extraña ambigüedad que entraña ser coherente, lo más honrado que podemos hacer por nosotros es, como me dijo hace poco un amigo, procurar ser honestos con nuestros actos. Si procurando coherencia hallamos honestidad, tal vez sea mejor no seguir buscando.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Coherencia vs. honestidad