Barbanza pierde plazas hoteleras, pero gana camas en viviendas turísticas

Ana Gerpe Varela
A. Gerpe RIBEIRA / LA VOZ

BARBANZA

MARCOS CREO

Los alojamientos de carácter estacional se han duplicado en los últimos cinco años

14 mar 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Un estudio encargado por el geodestino Ría de Muros-Noia pone de manifiesto el carácter estacional de la oferta turística, que se concentra básicamente en los meses de julio y agosto. El informe, que servirá de base para la elaboración del plan estratégico de los cinco concellos que forman este geodestino, indica que la inversión se canaliza básicamente hacia los denominados apartamentos turísticos y que, según comenta su redactor, Sebastián Valverde, hasta inmuebles históricos se acondicionan para esta finalidad. Los datos estadísticos demuestran que esta es la radiografía no solo de la zona noiesa, sino de la totalidad de los once municipios que forman el área barbanzana. Así, según los datos publicados este año por el Instituto Galego de Estatística, el número de plazas en hoteles, pensiones y casas rurales ha descendido en el último lustro, mientras que el número de camas oficialmente registradas como apartamentos o viviendas turísticas se ha duplicado.

El hándicap de este nuevo tipo de negocios, sobre cuya regulación ha empezado a actuar la Xunta porque son muchos los inmuebles sin declarar que están haciendo la competencia desleal a negocios que actúan dentro del marco legislativo, es que están disponibles durante períodos anuales concretos y se dirigen a un tipo de cliente muy específico. Precisamente, lo que pretende el geodestino Ría de Muros-Noia es la ordenación de este tipo de oferta, de manera que pueda vincularse a acontecimientos sociales o deportivos que tengan lugar en la zona en temporada baja o media.

Un obstáculo

La falta de inversión privada en la construcción u adecuación de inmuebles con fines hoteleros es un aspecto que se comenta desde hace años en la comarca por el obstáculo que supone a la hora de captar visitantes, ya que la escasez de habitaciones impide acoger a grandes grupos de excursionistas e, incluso, se está mostrando como un contratiempo para atender la demanda derivada de las cada vez más concurridas actividades deportivas que se realizan en Barbanza.