El sacrificio y el beneficio


Yo sí creo que actividades deportivas como el duatlón que se celebra este fin de semana en Boiro ponen al municipio y a la comarca en el mapa, pero, indudablemente, cambiar todo el tráfico en el corazón de la villa molesta, y mucho. Claro que, así como los vecinos y comerciantes tienen que hacer el sacrificio de soportar el revoltijo, lo lógico sería que se vieran compensados con el beneficio, que alguno habrá, pero, por ejemplo, el grueso de las pernoctaciones y estancias se han ido para otro lado -como al Scala de Padrón, que hace tiempo que parece el mejor hotel de Barbanza, sin estar en Barbanza- por la falta de una oferta de plazas equivalente o, por lo menos, aproximada a la magnitud de la prueba. Pero esto no es nuevo, porque ocurre cada vez que se organiza una actividad de cierta magnitud, que mueve a numerosas personas que necesitan alojarse y comer, y, de paso, curiosear por los comercios o relajarse en una cafetería. De esto último, vamos surtidos, de lo anterior, adolecemos, por eso quizás fuese necesario analizar si se está trabajando correctamente en la promoción turística de la comarca, cuando esta tiene por objetivo atraer clientes, pues probablemente estemos apandando con el coste de una promoción de la que sacan rédito otros. No suena a repetida, sino que lo es, la coletilla de que se necesitan establecimientos para hospedarse, pero falta iniciativa privada para ponerlos en marcha, y como hay quien le da la vuelta al planteamiento para convertirlo en el dilema del huevo y la gallina, con el fin de enfatizar que primero hay que crear la necesidad (cliente que precisa hospedarse) para que aparezca el servicio (habitación) animado por el beneficio (reservas), la realidad es que, cada vez con más asiduidad, la comarca cuelga el cartel de completo sin haber atendido adecuadamente a la totalidad de los protagonistas y acompañantes que acuden a la comarca por ser sede de una actividad multitudinaria. Nos quejamos de que este territorio, dotado de atractivos tan buenos o mejores como los de zonas que son referencia turística en Galicia, no acabe de despegar, y cada vez estoy más convencido de que una de las causas, si no la principal, es su escasa oferta hotelera. Habría que preguntarse a qué se debe esa falta de interés empresarial por promover establecimientos que palíen esa carencia e, incluso, analizar los motivos por los cuales algunas iniciativas no llegaron a cuajar, o sobreviven malamente. Es indignante que en estos tiempos en los que la actividad deportiva se está erigiendo como el principal polo de atracción de visitantes fuera de la temporada de verano, no se aproveche el tirón, al menos como forma para compensar las molestias.

Por Moncho Ares CIUDADANA

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