Un pequeño pero gran hombre

El funeral de Felipe Ordóñez, eterno presidente de la ARE, se celebrará hoy a las 11.00 horas


Ya se echaba en falta su presencia últimamente. Nada bueno podía pasarle al incombustible Felipe Ordóñez, el eterno presidente de la Asociación Rianxeira de Empresarios (ARE), para no dejarse ver, siempre con su buen humor, su cuidado bigote daliniano y perfecto estado de revista.

Felipe era una de esas personas a las que, cuando te encuentras con ellas, te sale espontánea la frase «estás como siempre; por ti no pasan los años». Su pequeña estatura ayudaba, sin duda, a esa expresión, pero las últimas veces que estuve con él ya dejó caer un «bueno» que indicaba que la procesión iba por dentro. A Felipe Ordóñez, como a toda persona que decide ser algo más que un ciudadano de a pie, hay que reconocerle el mérito de haber dirigido la nave de la patronal rianxeira por espacio de dos décadas y de ser parte activa en el seno de la Federación de Empresarios do Barbanza (FEB).

Recogió el testigo de Anxo Cristobo, que había dejado un listón muy alto, y fue capaz de mantener la organización empresarial en lo más alto. Socialmente hablando, no solo luchó por el interés de sus afiliados, sino por el de los rianxeiros en general. Fue un pequeño pero gran hombre, porque su talla física contradecía su enorme personalidad y compromiso.

Hoy, a las 11.00 horas, sale su cuerpo del tanatorio de Rianxo, rumbo a la iglesia parroquial de Asados, donde se celebrará el funeral y recibirá sepultura.

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