El reparto de horas de castellano y gallego trae de cabeza a los centros

Los cambios en la Lomce dificultan la distribución equilibrada entre ambos idiomas


ribeira / la voz

En el año 2010 se publicaba el decreto lingüístico en la enseñanza, que establecía un reparto equilibrado en los centros del mismo número de materias que se imparten en gallego y en castellano. No obstante, desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce), la dificultad para cumplir con esa distribución aumentó a causa de ciertas lagunas que no prevé la legislación. Este hecho ha motivado que algunos equipos de normalización lingüística tengan dificultades para aplicar el decreto.

En primer lugar, es necesario destacar que en ningún momento la ley se ha incumplido, ya que el sistema de división de horas que establece esta se hace por el número de asignaturas. Al inicio de cada curso, los centros deben remitir a Educación dicho reparto introduciéndolo en una plataforma informática, y esta no lo da por válido hasta que los porcentajes cuadran. Pero al analizar el caso individualizado de cada estudiante, es donde aparece el desequilibrio de idiomas.

Análisis de la situación

Concretamente, existen tres niveles en los que se identifican los problemas del vacío legal antes mencionado. El primero se sitúa en la ESO, donde el aumento de las materias de ciencias -que el decreto obliga a que se impartan en castellano-, por la propia Lomce, hace que en determinados cursos el estudiantado no cuente con el mismo número de horas, en favor del castellano.

El siguiente nivel se localiza en el bachillerato, pues el decreto solo especifica que será el centro el que haga el reparto, al igual que en la Formación Profesional. Sin embargo, la creación de nuevas optativas en este tipo de enseñanza hace imposible coordinar la distribución, pues es el estudiante el que selecciona las asignaturas. Además, los equipos de normalización lingüística consultados coinciden en que no existen, prácticamente, materiales didácticos en gallego.

Por otra parte, se daría una última particularidad en los centros plurilingües, ya que las materias que se enseñan en lenguas extranjeras no tienen definido cuál es el idioma de referencia del docente, cuando este se dirija a los alumnos sin emplear el idioma foráneo.

Fuentes del equipo de dinamización del IES Porto do Son explicaron que han detectado estas singularidades: «Témolo asumido, non como algo que nos agrade, pero asumímolo». En este centro han apostado por impulsar cada vez más actividades en gallego, para contrarrestar este hecho con el que conviven desde hace varios cursos.

Por otra parte, el grupo homólogo en el rianxeiro IES Félix Muriel explicó que se producen situaciones que suponen una reelaboración anual, a base de enmiendas del proyecto lingüístico del centro. Este documento se elabora con un período de validez de cuatro años, pero los cambios de docentes en cada curso hacen que haya que reestructurar anualmente la distribución inicial prevista: «Este é o primeiro atranco co que nos atopamos ao inicio de cada curso».

Esta situación de movilidad de profesorado se agrava cuando el docente que llega, tiene procedencia de fuera de Galicia, ya que también puede incidir en la distribución efectuada.

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