La administración electrónica se resiste a entrar en los concellos de Barbanza

La ley obliga a los ayuntamientos a eliminar el papel de los trámites, pero los cambios avanzan muy lentamente


Noia / La Voz

El avance de las nuevas tecnologías es imparable y la máxima de adaptarse o morir se extiende a todos los ámbitos de la sociedad, a pesar de que en algunos sea más complicada su implantación, tanto por las dificultades técnicas que conlleva como por las reticencias de los propios usuarios. La administración electrónica es un claro ejemplo de ello, y los pasos que se dan en la digitalización de los trámites de los concellos son lentos. De hecho, y a pesar de que la ley exige ya -de hecho, entró en vigor el pasado mes de octubre- que las comunicaciones de los ayuntamientos con las personas jurídicas se realicen por vía telemática, en el área barbanzana está costando implementar los procedimientos electrónicos. De hecho, desde las propias entidades reconocen estar en pañales.

En la comarca, la mayoría de los concellos pusieron en marcha sus sedes electrónicas a través de la plataforma de la Diputación. Todos cuentan con una, pero las posibilidades de realizar trámites a través de ellas difieren de unos a otros. Por ejemplo, mientras en Ribeira se han ido implementando nuevos servicios y desde hace unos meses funciona el registro telemático, en el que los ciudadanos pueden presentar cualquier documento oficial con la misma validez que si lo hicieran en la casa consistorial, en otros, como en Outes, esto aún no existe.

Varias dificultades

En A Pobra, por su parte, las empresas deben presentar todas sus facturas en formato digital y se está trabajando en la implantación de nuevas herramientas, como un programa para que las comunicaciones con los grupos políticos se realicen en línea, al tiempo que estos podrán acceder a determinados expedientes por la misma vía.

La administración electrónica también se está instalando por fases en Boiro, donde destacaban las dificultades técnicas que conlleva la digitalización de los trámites en cuanto a la dotación de nuevos equipos y aplicaciones informáticas, así como a la barrera que aún existe en la sociedad: «No todo el mundo tiene Internet, ni ordenador, ni sabe usarlo, así que durante mucho tiempo el papel e Internet van a tener que convivir».

Todas las comunicaciones

Pese a esas dificultades, la Ley de Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, en vigor desde octubre, tiende claramente a la eliminación del papel. De hecho, establece que toda relación de los concellos con las personas jurídicas (es decir, empresas, asociaciones y colectivos) debe realizarse ya por vía telemática, y esto afecta a cualquier comunicación o acto administrativo, desde la firma de un convenio a la solicitud de una licencia o el inicio de un expediente. Esto, por ahora, es minoritario y todavía no se aplica en la comarca.

En cuanto a las personas físicas, las notificaciones en papel también desaparecerán conforme a la nueva legislación. Desde el Concello de Porto do Son explican que la norma establece excepciones, así como la obligación de crear una oficina de asistencia al ciudadano que tendrá como objetivo, precisamente, guiar y ayudar a completar los trámites por vía electrónica a aquellos vecinos que no disponen de medios, conocimientos o de la necesaria firma digital para hacerlo.

Aunque el papel tiende a desaparecer de la Administración, los ciudadanos podrán seguir acudiendo al registro de su ayuntamiento con sus solicitudes en formato tradicional. Una vez allí, un funcionario autorizado escaneará los documentos para introducirlos en el registro electrónico.

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