La jubilación a los 60 abre la puerta a una quincena de bajas en las policías

El adelanto de la edad para retirarse pone en jaque a las ya mermadas plantillas


Noia / la voz

A falta de conocer los detalles del decreto en el que está trabajando el Gobierno central tras el acuerdo alcanzado con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y que permitirá a los policías locales jubilarse a los 60 años, o a los 59 en caso de haber cumplido 35 de servicio, desde los concellos de la comarca empiezan a echar cuentas sobre cómo afectará esa medida a sus plantillas de municipales. En el conjunto del área barbanzana, la posibilidad de adelantar el retiro abre la puerta a una quincena de bajas, una cifra nada desdeñable teniendo en cuenta lo mermados que ya están los cuerpos de seguridad de los ayuntamientos de la zona.

De salir adelante el decreto en las condiciones y en los plazos previstos, empezaría a aplicarse en el segundo semestre del año, y afectaría a prácticamente a todas las policías locales, si bien la posibilidad de dejar el cuerpo de forma anticipada será voluntaria. Las excepciones las constituyen las plantillas de agentes de Carnota y Rianxo, donde no hay profesionales cercanos a la edad de jubilación, como mínimo, hasta dentro de dos años. En cuanto a las policías de Outes, A Pobra, Porto do Son, Ribeira, Noia, Boiro y Muros, sí podrían verse mermadas por nuevas bajas de manera más o menos inmediata.

Uno de los equipos de seguridad municipales que se encontrará en una situación más precaria si no se agilizan los procesos para ocupar las vacantes -son varias las plazas que han quedado libres por jubilación en los últimos años y no se han cubierto- es la de A Pobra. De entrada, el nuevo decreto abrirá la puerta de salida a tres de los once integrantes de la plantilla, mientras que otros tres seguirán el mismo camino de aquí a cinco años, con lo que, en apenas un lustro, los efectivos de la policía pobrense quedarán reducidos a la mitad.

Otro de los concellos en los que la situación es complicada es Porto do Son, donde acaba de producirse una baja por incapacidad y está prevista una jubilación en los próximos meses, con lo que quedarán dos agentes, que son los disponibles en la práctica ahora mismo. De hecho, uno de ellos lleva ya un tiempo pendiente de su pase a segunda actividad, algo inviable ahora mismo porque supondría contar con un único profesional en la calle. El alcalde, Luis Oujo, explicó que la intención es suplir los dos puestos a lo largo de este año.

Todavía no está claro

En Outes, las cosas no están mucho mejor. De cuatro agentes, solo tres están trabajando y, de estos, uno tiene muchas papeletas para acogerse a la jubilación anticipada a partir de junio. El cuatro integrante de la plantilla, que está de baja prolongada, también cumpliría con las condiciones para retirarse este año.

En otros cuerpos de seguridad municipales de mayor tamaño, como Boiro o Ribeira, estiman que habría un par de profesionales en disposición de dejar su puesto. Sin embargo, una cuestión a la que aluden tanto desde el concello boirense como desde otros municipios de la zona es que todavía no está del todo claro qué criterios deberán cumplir los policías que quieran adelantar su jubilación y si será posible en todos los casos, con lo que resulta complicado realizar un cálculo de las posibles bajas.

Por último, en Noia señalan que la medida afectaría este año a un par de agentes que ya pasaron a segunda actividad, por lo que la incidencia en la organización de la plantilla no sería demasiada. Sí se notará más en el 2018 si otros dos agentes que rondan los 59 optan por jubilarse.

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