Un Valle-Inclán de dominio público


La carrera por explotar la obra de Ramón María del Valle-Inclán aún acaba de arrancar y ya empiezan las polémicas. Fue hace once meses, el 5 de enero, y siguiendo la regla de los setenta años tras la muerte del autor, cuando pasaba al dominio público su legado, abriendo la puerta a que cualquiera pueda editar sus textos o producir montajes teatrales a partir de ellos.

Ya adelantaba su nieto, no tan preocupado por el dinero que podría dejar de ganar la familia sino más bien por la integridad de la obra valleinclaniana -tras dedicar media vida a descubrir los detalles que rodearon la existencia y obra de su abuelo-, su escepticismo ante las ventajas que conllevaría la desaparición de los derechos de propiedad sobre el autor.

El interés por llevar a los escenarios la obra de Valle-Inclán no ha tardado en dar sus primeros frutos. El propio Quico Cadaval anunciaba que, junto a sus compañeros de andanzas teatrales, Evaristo Calvo y Víctor Mosqueira, quienes integran con él Produccións Excéntricas, planea representar en el 2017 por primera vez en gallego una obra del primer dramaturgo de la literatura española contemporánea. Era una vieja idea que le rondaba por la cabeza al ribeirense desde hacía años y ahora que Valle-Inclán «por fin é de todos», decía, era el momento para llevarlo a cabo. La pieza escogida ha sido La cabeza del dragón, una historia estrenada originalmente en 1910 y publicada en 1914 que, bajo la apariencia de un cuento de hadas y dragones, esconde muchas referencias históricas sobre la sociedad en la que vivió el autor.

Con el mismo afán divulgador y, adelantándose a Cadaval, anunciaba también el Centro Dramático Galego (CDG) esta misma semana que ya tenía fecha para el estreno de la primera obra en gallego del creador del esperpento, el 31 de marzo. La propuesta, en este caso, se centra en uno de los exponentes del género ideado por el literato, Martes de Carnaval. Y aquí empieza la polémica: solo se llevarán al escenario dos de las tres obras que componen la trilogía por una cuestión presupuestaria. Una decisión, por otra parte, que no ha tardado en ser criticada.

La asociación de actores y actrices de Galicia, parte interesada (claro está), ya ha salido a la palestra para reprochar que Los cuernos de don Friolera haya sido descartado en esta adaptación al gallego propuesta por el CDG. No se discute la sana voluntad de saldar una deuda histórica con el dramaturgo gallego, pero sí la deturpación de una trilogía por recortes presupuestarios, más cuando la iniciativa parte de la compañía pública adscrita a la Xunta de Galicia. La cuestión de fondo tendrá recorrido a partir de ahora. ¿Más vale parte que nada?.

Por Patricia Calveiro CIUDADANA

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