«Esta unidad pertenece a Barbanza»

La base militar de la zona todavía es un misterio para algunos vecinos y su cabeza visible explica el día a día y cómo se trabaja


RIBEIRA / LA VOZ

1993, Ourense. Juan José Vázquez Moreira estudiaba COU, y en la recta final del curso se cruzó en su vida una persona, de uniforme, que cambiaría los planes que aquel joven tenía para su propio futuro, y que pasaban por matricularse en una ingeniería. Se trataba del delegado de Defensa en la provincia, que en el contexto de unas ponencias impartidas por diferentes universidades para captar nuevos alumnos explicó en qué consistía la carrera militar, las opciones que había o los ejércitos. Fue entonces cuando aquel chico nacido por casualidad en Madrid, en 1975, pero de familia gallega, sintió curiosidad por la aviación e hizo la primera oposición, que aprobó. Desde entonces han pasado 23 años, y aquel chico, hoy convertido en hombre, es, desde el pasado 1 de agosto que tomó posesión del cargo, el nuevo comandante de del Escuadrón de Vigilancia Aérea (EVA) 10, con sede en lo alto del monte Iroite.

-Jornadas de puertas abiertas, exposiciones para mostrar el trabajo que realiza el EVA 10... ¿Cree que esta política de apertura a la sociedad no podía ralentizarse más?

-Puede ser, sobre todo en algunos aspectos. De todas formas, en el mundo de la aviación las jornadas de puertas abiertas tienen mucha tradición, aunque, quizás, eran comunes en unidades más grandes y con más medios, como aviones para mostrar o paracaidistas. Digamos que por la vistosidad de todo eso, o lo espectacular que resultan las exhibiciones aéreas, tanto de material o de armamento, ya se venían realizando. Pero en unidades más pequeñas como esta no tenían esa vistosidad, aunque más allá de eso, creo sinceramente que es bueno mostrar lo que hacemos, sea o no espectacular, para que la gente sepa nuestra misión y acercar las fuerzas armadas al público en general.

-¿Qué se hace en el EVA 10?

La función principal es la defensa del espacio aéreo, y para poder realizarla usamos el sistema de mando y control. Nosotros, principalmente, somos una estación de radar y comunicaciones que contribuimos a la vigilancia del espacio aéreo y la misión que realizamos es de manera permanente las 24 horas del día. Para ello contamos con un sistema de radar tridimensional de fabricación española, de Indra, el radar Lanza, y unos sistemas de comunicaciones, radios y satélite que nos permiten las comunicaciones tanto por tierra y aire con otras aeronaves para enlazar, por ejemplo, los datos con los centros principales que realizan las labores de esa vigilancia. Digamos que aquí tenemos los sensores y el control del espacio aéreo se realiza de forma centralizada tanto en Torrejón como en Zaragoza.

-Hace poco trascendía una información sobre dos cazas españoles que interceptaron a dos bombarderos rusos en espacio español, concretamente en Bilbao. ¿Participaron ustedes en esa operación?

-[Risas] Nosotros digamos que recibimos informaciones, pero nuestra misión no es interpretarlas, eso lo hacen en Torrejón y Zaragoza. De todas formas, sobre eso entenderá que no pueda hacer declaraciones de ningún tipo.

-Y cuando se avería alguna pieza de el sistema tan sofisticado que manejan, o hay otro percance, ¿tienen personal propio aquí para dar solución o tienen que desplazarse de fuera?

-Nosotros, aquí, podemos hacer labores de un primer o segundo escalón, y el tercer escalón o bien se hace desde el centro logístico de Getafe o nos realiza el mantenimiento la empresa que tenemos contratada, Indra, sobre todo lo relacionado con el material del radar.

-¿Cómo entiende que tienen que ser las relaciones con los agentes sociales, políticos o económicos de la zona?

-La verdad es que me sorprendió, ya el día de la toma de posesión de esta jefatura, la gran cantidad de invitados que había, y eso es por las buenas relaciones que existen con todos los estamentos de la sociedad. En estos meses que llevo aquí he podido constatar que esas relaciones son muy cordiales, ya que nos llaman para ir a muchos actos y nosotros intentamos también devolverlo en la medida de nuestras posibilidades. De todas formas, se trata de algo que yo heredé y mi obligación es tratar de mantenerlo y aumentarlo. El sentimiento que tengo, sinceramente, es que esta unidad pertenece a Barbanza, y la gente lo siente como algo suyo.

-¿Esa empatía entre la comarca y el EVA 10 implica que vecinos de la zona se alisten al ejército para ser destinados a esta base?

-Hoy en día, a lo mejor, no es fácil que te aborden por la calle para preguntarte cómo se entra aquí. Pero sí hay ejemplos, como la exposición fotográfica que hicimos en Porto do Son. Allí, además de difundir nuestra labor, teníamos información en trípticos y gente del municipio se acercó para preguntar por el modo de acceso y cómo podían entrar a trabajar en el EVA 10.

-No hace mucho se desclasificaron documentos oficiales sobre avistamientos de ovnis, algunos en la comarca y desde el EVA 10, concretamente de cuatro militares. ¿A usted no la habrá coincidido ver alguno en el tiempo que lleva aquí?

-[Risas] No. La verdad es que aquí, realmente, es más un chascarrillo que algo que atañe al trabajo del día a día. Pero sí es cierto que cuando algún documento así se desclasifica, como los de ovnis, se debe a que no hay nada detrás o se demostró que es científicamente explicable por tratarse de un meteorito, por ejemplo. Lo que sí está claro es que algo pasaría cuando aquellos compañeros vieron algo.

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