Media tonelada de vianda para unir, aún más, Boiro y Elciego

Charlas, visitas, degustaciones y danza formaron parte de la última confraternización entre gallegos y vascos


RIBEIRA / LA VOZ

Media tonelada de mejillón dan para mucho, y más si se disfruta en el contexto de confraternización en el que dos localidades, como son Boiro y Elciego, llevan varios años haciendo actos de hermanamiento que, más allá de otras iniciativas, tienen su razón de ser en productos autóctonos. Y claro, si uno de los elementos de la ecuación es el mejillón, otro el vino, ya que Elciego está en la Rioja Alavesa, y el último es el buen ambiente y el mejor humor, el resultado de la ecuación está claro: un fin de semana para enmarcar.

La parte barbanzana estaba representada por la peña de Boiro Os luns ao sol. Quin Riveiro ejercía ayer de portavoz de la veintena de vecinos que formaban la expedición gallega. En Elciego, el viernes, los esperaba la peña local consciente del buen fin de semana que todos tenían por delante. El programa empezó con unas charlas sobre el cultivo del mejillón que dieron paso a una comida que siempre organiza el que se desplaza. El sábado empezó el día con una cata de vino jóvenes coincidiendo con las fiestas locales de Gracias.

En la misma plaza de Elciego, los gallegos pudieron disfrutar de una demostración del baile aurresku y recibieron un regalo muy especial: el cuadro ganador del primer premio del certamen de pintura local de este año, que, posiblemente, acabe colgado en el restaurante Don Paquito. Ayer, ya más tranquilos, hubo visitas turísticas y descanso para encarar hoy el viaje de regreso.

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