Los concellos barbanzanos combaten la pobreza energética con fondos propios

Las arcas públicas reservan para casos de emergencia social unos 150.000 euros con los que se pagan muchas facturas


Noia / La Voz

El suceso ocurrido en Reus esta semana, en el que una octogenaria murió a causa del incendio originado en su casa por una vela con la que se alumbraba porque le habían cortado la luz, ha puesto en el primer plano de la actualidad la pobreza energética, un problema que no solo se da en grandes núcleos de población como Reus sino que también está presente en la comarca. De hecho, aunque resulta complicado dar una cifra de los vecinos de la zona que se topan con dificultades, prácticamente desde todos los ayuntamientos de la zona se reconoce que se han dado y se siguen dando casos de este tipo. Cuando a oídos de los servicios sociales llegan amenazas de corte del suministro eléctrico a algún hogar, los concellos tiran de fondos propios para combatir la pobreza energética.

Uno de los lugares en los que, en estos momentos, hay constancia de familias que pasan serios apuros para pagar la factura de la luz es Porto do Son. El alcalde explicó que para afrontar estos casos se recurre al fondo de emergencia social, un mecanismo que, sin excepción, se utiliza en los demás ayuntamientos de la zona. Esa partida, destinada a necesidades de extrema urgencia, se ha ido incrementando en los últimos años y actualmente las arcas municipales disponen de unos 150.000 euros con los que atender este tipo de situaciones, así como los casos en los que las eléctricas amenazan con cortar el suministro por impago.

Recursos limitados

A él han tenido que acudir también en concellos como el de Boiro y el de Outes, mientras que en otros lugares, como en Muros, se está valorando esta posibilidad. Según indicaron desde el departamento de Servizos Sociais, actualmente hay constancia de una familia que no puede hacer frente al abono de la factura eléctrica y desde la Administración local se está analizando el caso en busca de una solución.

Hacer uso del fondo de emergencia social para pagar facturas es el último recurso de los concellos para evitar los cortes de luz a sus vecinos, dado que «os recursos son limitados e non chegarían nin para empezar». Antes de llegar a ese punto se intenta tramitar otro tipo de ayudas previstas por la Administración autonómica para hacer frente a la pobreza energética, pero en muchas ocasiones la necesidad es tan perentoria que se recurre a los recursos municipales, como indicaban desde Rianxo.

En Noia hablaban en los mismos términos, al señalar que desde Servizos Sociais se intentan paliar las deudas por el suministro de servicios contraídas por vecinos sin recursos, y apuntaban a que los problemas de este tipo irán a más con la llegada del frío. El uso de la calefacción dispara las facturas y, por tanto, el problema se agranda.

Este tipo de situaciones también se dan con la prestación de otros servicios como el suministro de agua, con la salvedad de que este depende de los ayuntamientos y cualquier aviso para restringir el abastecimiento por impago pasa por los responsables municipales, que los paralizan: «Non se lle corta a auga a ninguén que non poida pagar, dánselle facilidades», indicaban desde distintos concellos.

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