Los cines de Barbanza remontan tras varios años en caída libre

En el 2015 pasaron por las salas 57.000 personas, 20.000 más que en el 2013


ribeira / la voz

Lejos están aquellos fines de semana de la recta final de la década de los 90, cuando las salas de los Multicines Barbanza, los únicos que funcionan en la zona, tenían el lleno asegurado independientemente de cuál fuera la cartelera. Internet dio en su día un vuelco a las estadísticas, pero la crisis económica propinó el segundo gran palo. Pero, después de que la comarca llegara incluso a correr el riesgo de quedarse sin poder disfrutar del séptimo arte a lo grande, los últimos datos revelan que la remontada está en marcha. Tanto es así que el establecimiento está a punto de cerrar el que será su segundo mejor ejercicio, después de una larga temporada en caída libre.

Tras los años boyantes coincidiendo con la apertura del cine, en 1998, las taquillas sufrieron el envite de la recesión, registrando en el 2013 su peor resultado: 36.000 espectadores. El negocio llegó a estar por aquel entonces en la cuerda floja: «Houbo algún mes no que se rexistraron perdas», recuerda el gerente de las salas, Manuel González, quien insiste en que nunca pensó en tirar la toalla.

Ya en el 2014 se perfilaba una leve mejoría, al ser 49.000 las personas que pisaban las salas de Ribeira, confirmándose al cierre del 2015 la remontada, con más de 57.000 espectadores. Y si las previsiones se cumplen, esta será también la cifra cuando concluya el año en curso. «O verán pasado foi moi bo, posto que houbo moitas xornadas de chuvias, pero penso que o número final deste 2016 vai ser similar», explica González.

El tirón de los niños

Por delante queda uno de los períodos fuertes para la salas de Ribeira, las Navidades. Y es que el gerente de Multicines Barbanza tiene claro que el público infantil es el que tira del sector, por lo menos en esta comarca: «Cada vez que hai unha estrea potente dun filme de animación rexístranse picos na afluencia. Cigüeñas encheu varias veces a sala e agora está a ocorrer o mesmo con Trolls». Ocurre lo mismo con los grandes taquillazos: «As películas de debuxos animados son unha aposta segura e, en días de chuvia, xa non digo nada; pero agora mesmo, por exemplo, Un monstruo viene a verme está a ter moito tirón».

Pero, si tuviera que destacar un título de entre todos los que fueron proyectados en las tres salas del centro comercial de Ribeira durante sus 18 años de existencia, ese sería Mar adentro, la película que narra la historia de Ramón Sampedro: «Logramos a segunda mellor marca de espectadores de toda España, solo superados por un cine de Madrid. Aquilo foi algo excepcional, seis meses con cheos todos os días», recuerda con añoranza Manuel González. Él está convencido de que lo que sucedió en el 2004 con el filme sobre el tetrapléjico de Porto do Son «non volverá a repetirse xamais».

Y durante este largo camino, el cine de Barbanza, como el resto, ha sido testigo de innovaciones tecnológicas, algunas anunciadas a bombo y platillo, pero que acabaron siendo un fiasco. Es el caso del cine en 3D: «Esperabamos outros resultados», reconoce Manuel González. La idea, sobre la que el sector había puesto muchas esperanzas, no acabó de cuajar: «Aquí a xente queixábase porque lle molestaban as gafas e algúns incluso se mareaban». Ni qué decir tiene que el precio también fue un hándicap. Todos estos factores llevaron a la práctica desaparición de proyecciones en visión tridimensional.

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