La toxina paraliza la actividad de dos mil mariscadores en Arousa y Muros-Noia

La marea roja afecta también a la extracción de navaja en Porto do Son y Muros


ribeira / la voz

La toxina va extendiendo su campo de acción tanto por la ría de Arousa como por la de Muros-Noia y ya son unos dos mil los mariscadores que se han visto forzados a cesar en su actividad. Algunos, como es el caso de los socios de los pósitos noiés y aguiñense, acumulan diez jornadas de paro y no hay esperanzas de que la situación cambie esta semana, dado que los próximos informes del Intecmar sobre el estado de las aguas no se emitirán hasta el viernes.

La buena noticia, comentan desde la cofradía de Noia, es que los muestreos realizados esta semana arrojan unos valores inferiores a los de la pasada sobre la incidencia de la marea roja. La mala, que ya no se salvan ni los navalleiros de Muros ni los que participan en el plan conjunto de los pósitos de Porto do Son y Portosín. La imposibilidad de faenar les ha llegado también a ellos. El número de afectados en Aguiño supera los 150 profesionales, mientras que en las entidades de Muros, Porto do Son y Portosín rondan la cuarentena. La peor parte se la llevan los noieses, unos 1.600 productores de brazos cruzados en pleno apogeo de la campaña extractiva.

El peor momento

Todos señalan que el cierre por toxina llega en el peor momento: cuando fábricas conserveras y depuradoras estaban comprando, unos para dar salida a los pedidos y otros para hacer acopio de bivalvo con vistas a las cada vez más próximas fiestas navideñas.

Un temor generalizado es que la situación se prolongue demasiado tiempo, porque la vianda del bivalvo puede menguar y, en ese caso, es muy posible que las conserveras dejen de comprar.

En la ría de Muros-Noia todas las áreas de trabajo están cerradas. Algo mejor está la situación en Arousa norte, ya que solo se han visto invadidas las zonas una y dos, situadas en la parte de Castiñeiras. Por eso, tanto quienes van al libre marisqueo como quienes faenan a pie en Rianxo o en Cabo de Cruz pueden continuar trabajando sin problemas. Eso sí, a los profesionales de estos dos últimos pósitos les afectan esta semana las mareas y por eso no están bajando a las playas.

La representante del colectivo de a pie en Rianxo, Arancha Abuín, explicaba que los precios son bastante buenos, salvo en el caso del berberecho birollo, que dejaron de capturar porque el precio cayó estrepitosamente cuando el noiés empezó a entrar en el mercado.

Los ribeirenses

También los ribeirenses están a salvo porque la zona tres de sus concesiones, que va desde Area Secada hacia Cabío, está libre de toxina. Esta situación les concede cierta ventaja sobre el resto a la hora de comercializar el producto.

El dirigente de Aguiño, José Santamaría, se mostraba apesadumbrado con lo sucedido porque, explicó, retrasaron la apertura de la campaña de la almeja hasta el día 2 de noviembre y, cuando quisieron abrir, no pudieron hacerlo debido a la toxina.

Patrones mayores como el sonense Tomás Fajardo, el muradano Daniel Formoso y representantes de la entidad noiesa comentaron que no es frecuente que haya una toxina tan virulenta a mediados de otoño, que lo habitual es que aparezca antes.

«La ciencia desconoce porqué generan esa sustancia los microorganismos»

La profesional María Calvo, licenciada en Ciencias del Mar, señala que los datos que tiene la ciencia sobre la incidencia de las toxinas son patrones realizados mediante la observación, de ahí que muchos profesionales del mar señalen que lo habitual hasta ahora era que las mareas rojas tuvieran mayor incidencia en primavera o a principios del otoño: «Hay patrones que están cambiando» y señala que los bruscos cambios de temperatura en períodos cortos de tiempo pueden incidir en las modificaciones que se observan.

La profesional hace otro apunte: «La ciencia desconoce porqué generan esa sustancia los microorganismos y, por lo tanto, no se sabe cuándo se va a producir. Los bivalvos filtran el agua con esos componentes generados por estos organismos y la acumulan. El mejor medidor es el mejillón, porque filtra unos seis litros de agua por hora. Esto, junto a la ubicación de las bateas, hace que se vea más afectado».

«La contaminación de las aguas y las altas temperaturas inciden en las mareas rojas»

Durante dos décadas, el biólogo Óscar García, profesor en la Universidade de Santiago, trabajó en la realización de muestreos sobre la toxina y su incidencia en las rías. A la hora de analizar la situación actual, el investigador no duda en afirmar que la falta de una depuración adecuada de las aguas tiene un efecto importante y afirma: «El nivel de contaminación del río Tambre es elevado. Las depuradoras de las localidades ribereñas concentran la contaminación». Indica que las algas, al tener mayor cantidad de alimento, producen más biotoxinas y esto provoca la elevada presencia de marea roja.

García señala que entran en juego otros elementos: «La contaminación de las aguas y las altas temperaturas inciden en las mareas rojas porque la velocidad de reproducción de las algas se acelera. Si habitualmente se dividen cada quince o veinte minutos, ahora lo hacen cada diez o doce. Por lo tanto, hay más algas y, a su vez, también mayor presencia de biotoxinas».

La totalidad de los polígonos de bateas de Muros están cerrados

La situación no deja de torcerse para los bateeiros de Muros, que solo pudieron faenar con normalidad durante parte del verano, como explica el patrón mayor y mejillonero, Daniel Formoso. Hasta hace una semana estaban cerrados los polígonos de la parte exterior, que son los que tienen mayor número de estructuras, pero ahora también ha tenido que paralizarse la actividad en los de la ría noiesa.

La situación es especialmente preocupante para el sector porque la mayor parte del molusco está todavía en las cuerdas y, como apunta Daniel Formoso, «cada día que pasa a cousa complícase. Se isto non abre ata Nadal teremos un gran problema».

Formoso señala que en las fechas próximas a Navidad se vende una gran cantidad de molusco para fresco, al tiempo que recalca que se corre el riesgo de que el mejillón se desprenda de las cuerdas.

Incidencia en el empleo

Al margen de la repercusión económica que esto tiene sobre los profesionales, tampoco deben olvidarse los efectos sobre el empleo. Durante la campaña, muchos bateeiros contratan personal para llevar a cabo trabajos de recogida del mejillón. Mientras dura el paro, algunos de estos operarios hacen trabajos de mantenimiento en bateas y embarcaciones, pero a otros no queda más remedio que rescindirles el contrato. Según las estimaciones, más de un centenar de personas podrían verse afectadas a corto plazo si la toxina continúa sin remitir.

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