Veinte mil vecinos se beneficiarán de las obras hidráulicas previstas

Los proyectos permitirán ofrecer servicio o mejorarlo en O Son, Noia y Mazaricos

Xoán R. Alvite
ribeira / la voz

En una época en la que la velocidad de la banda ancha y las innovaciones tecnológicas se han convertido en el centro del universo, sorprende saber que todavía hay bastantes núcleos de la comarca que tienen importantes necesidades en materia de servicios tan esenciales como el abastecimiento de agua. Solo entre los municipios de Porto do Son, Mazaricos y Rianxo hay diecisiete parroquias cuyos habitantes carecen de la posibilidad de conectarse a una traída municipal porque, sencillamente, no la hay. Si hace unos años algunas Administraciones locales destinaron fondos a favorecer el acceso de Internet a todos los vecinos, en los últimos tiempos existe una creciente preocupación por garantizar el suministro del líquido elemento a toda la población. De hecho, las obras hidráulicas que prevén acometer los ayuntamientos beneficiarán a cerca de veinte mil vecinos.

Posiblemente el hecho de que el consumo de este preciado bien vaya en aumento y de que las lluvias cada vez escaseen más, poniendo en apuros el mantenimiento de las traídas vecinales que con tanta eficacia han venido funcionando hasta ahora, es la causa de la reactivación de proyectos que llevan años aguardando. Entre quienes se han puesto manos a la obra para acabar de una vez con esta situación se encuentra el regidor sonense, Luis Oujo: «No século XXI non é de recibo que esteamos falando de traídas de auga. Son servizos básicos que xa deberían terse materializado, pero así son as cousas».

El millón y medio de inversión necesario para abastecer a toda la franja sur del término sonense permitirá llevar el agua nada menos que a cinco parroquias en las que residen cuatro mil vecinos: Xuño, Caamaño, San Pedro de Muro, Queiruga y Baroña.

Elevado consumo

La otra gran obra de envergadura es la que el ejecutivo de Juan José Blanco Riveiro ha comenzado a efectuar en Mazaricos. Cuando esté finalizada, unos dos mil vecinos de Chacín, Maroñas, San Cosme de Antes y Eirón podrán conectarse a una red general de agua que se instaló hace veinte años y por la que nunca circuló el líquido porque la captación existente en el río Santa Baia no lo permitía. Se trata de una demanda histórica porque, como señala el mandatario, los ganaderos cada vez tienen mayores dificultades para obtener su suministro.

Por término medio, una explotación ganadera con cuarenta vacas tiene un consumo diario de cuatro mil litros diarios, entre lo que se gasta en limpiar las instalaciones y a los animales y lo que beben las reses.

La tercera gran actuación que está en marcha afecta a Noia y, en concreto, a unos doce mil ciudadanos que saben que el inicio del invierno lleva aparejado que el líquido salga de sus grifos lleno de barro y no sirva para ducharse ni para prepararse el café del desayuno o la comida.

En este caso no se trata de una falta de abastecimiento, pero sí de la imposibilidad de servirse en muchas ocasiones de este bien tan necesario. Sin ir más lejos sucedió hace una semana, con las primera gran tormenta tras cuatro meses de sequía y pese a que el gobierno de Santiago Freire ya ha adoptado medidas correctoras, como captar el agua de otro río, para subsanar el problema.

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