El teléfono de Diana Quer fue destruido antes de ser arrojado al mar en Taragoña

Diana López persiste en su optimismo: «La aparición del móvil me da más esperanzas de encontrarla con vida»

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Diana López: «Somos optimistas todos los días» La madre de Diana Quer insiste en la idea de que su hija está viva. Hoy la hemos visto salir de su casa de A Pobra con Valeria. La noticia de la aparición del móvil concidió de forma casual con su visita a Galicia

RIBEIRA / LA VOZ

La localización del teléfono de Diana Quer supuso tal impacto para la investigación que los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de Madrid, desplazados a Galicia por el caso, estuvieron trabajando en el celular desde el jueves a primera hora de la tarde hasta el alba de ayer. Por ahora, y a falta de que la tecnología que manejan cumpla su función, ya se tienen las primeras conclusiones. Una de las principales, basada en el mal estado que presenta el celular, apunta a que el teléfono fue golpeado hasta romperlo. Luego, y desconociendo el contexto en el que se desarrollaron los hechos, fue lanzado al mar en Taragoña, posiblemente en la misma madrugada del 22 de agosto en la que fue vista por última vez Diana Quer.

El dispositivo, en el momento de ser desenterrado del fango que cubre la ensenada del río Beluso, estaba muy erosionado por el desgaste propio del agua salada. Aún así, conservaba su color blanco de fábrica y una carcasa gris que cubría la parte trasera. La pantalla estaba estallada, y uno de los extremos, según parece, abierto. Esto hace pensar que por algún motivo el dispositivo fue golpeado con algo macizo, como una roca, para luego ser lanzando al mar con la intención de que no apareciese jamás. Ayer, poco después del mediodía, una mariscadora que regresaba a tierra al acabar su jornada, aseguró que vio el teléfono, y la descripción que facilitó coincide con la detallada anteriormente.

Regreso a la realidad

La madre de Diana Quer, de cuya desaparición se cumplirán mañana setenta días, está de nuevo en A Pobra desde la noche de anteayer, cuando llegó acompañada de su hija menor, Valeria, con la intención de recoger la vivienda de verano que tuvo que abandonar a principios de septiembre, apresuradamente, por las circunstancias del caso. No esperaba la mujer que su regreso al lugar de unos hechos aún por dilucidar iba a coincidir con el que es el principal hallazgo desde que el 22 de agosto se perdiera el rastro de su hija mayor, Diana, el teléfono móvil, aparato clave en un asunto que mantiene en vilo a la opinión pública. Que un mariscador de Boiro encontrase el teléfono móvil en el fango de la ensenada de Ponte Beluso ha sido para la madre «una buena noticia», tanto que le ha permitido afirmar que «la aparición del móvil me da esperanzas para encontrarla viva».

Diana López insistió en una premisa que ha repetido hasta la saciedad en las últimas semanas: «Sé que me mi hija está viva. Claro que confío en hallarla», respondió a los periodistas a las puertas de la casa de veraneo situada en el lugar de Cabío, en A Pobra do Caramiñal. Su optimismo contrasta con el de su exmarido, Juan Carlos Quer, que ya en su día declaró que no era tan «ingenuo» como para suponer un resolución positiva.

Demasiado tiempo

Tampoco fuentes de la investigación tienen muy claro un buen desenlace, primero por haber transcurrido demasiado tiempo, y segundo, por las últimas declaraciones de dos testigos que habían permanecido en silencio por temor a lo que vieron en el muelle de Taragoña en la madrugada del 22 de agosto, cuando una chica que aseguran que era Diana Quer salía de un coche en el que había otros tres ocupantes, y se introducía en un vehículo en el que se encontraba un hombre con «mala pinta», testimonios a los que, de inicio, se le dio valor.

Mientras, el presidente del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, Miguel Ángel Cadenas, dijo ayer que el hallazgo del móvil supone una «relevancia en el proceso» que debe valorar la jueza que instruye el caso.

La supuesta relación con una casa vuelve a enzarzar a los padres

Las heridas que el divorcio dejó en Diana López-Pinel y Juan Carlos Quer y, consecuentemente en sus dos hijas, se reabren constantemente a poco que alguno de ambos relacione al otro con determinados aspectos. El último choque se produjo ayer cuando la madre de Diana Quer decidió acudir al cuartel de la Guardia Civil de Boiro a denunciar a su exmarido por los presuntos delitos de calumnias e injurias y obstrucción a la Justicia. Según informó el abogado de la madre, Juan Carlos Quer habría facilitado información a una periodista que ayer, en un programa de televisión, aseguró que su exmujer celebraba fiestas con hombres en una vivienda de Taragoña muy próxima al lugar en el que se localizó el teléfono móvil de Diana.

La información difundida por televisión aseguraba que López-Pinel acudió a esta casa este verano y que cabía la posibilidad de que tuviera un juego de llaves que podría haber llegado a manos de su hija. Mientras, ayer por la tarde, La Voz contactó con la dueña de la casa, que negó de forma categórica la información difundida.

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