Una mirada a las raíces de la industria conservera ribeirense

El arenal barbanzano cuenta en un radio de 50 metros con tres naves que se dedicaron al tratamiento de pescados y mariscos


Ribeira / la voz

Es una de las joyas de la capital barbanzana. La playa de Area Secada es un punto clave en la vida de todo ribeirense, más incluso desde la construcción de la senda peatonal que la une con A Ameixida. Lugar predilecto para las caminatas de jóvenes, adultos y veteranos, se trata de una zona muy apreciada por los vecinos del barrio de O Touro. A la tranquilidad que destila el lugar, y a sus plácidas playas, hay que sumar un aspecto que no pasa desapercibido, ya que allí se abre una puerta al pasado industrial conservero, sector que mantiene a la ciudad como referente a nivel internacional.

A metros de la orilla del arenal todavía sigue en pie la fábrica Garco, que muchos recordarán todavía a pleno rendimiento. El edificio, que fue levantado a principios del siglo XX, destaca porque cuenta con tres módulos iguales y simétricos. Años después se construyó la cuarta nave de mayor tamaño. En su fachada todavía se mantiene el logotipo comercial de la marca, en el que se hace referencia a las sardinas, almejas y mejillones, productos que comercializó la firma en sus años más prósperos.

El Concello de Ribeira intentó revitalizar el edificio bajo el paraguas del proyecto Ribeira Atlántica, aunque nunca se llegó a un acuerdo económico con los propietarios para que la fábrica pasase a manos públicas.

Más pasado

Frente al gran edificio hay dos antiguas naves de salazón que vieron la luz en el siglo XIX y que perdieron fuelle en el siguiente debido al veloz y frenético proceso de industrialización vivido en España y Europa antes de la crisis económica de 1929. Similares a la que se ubica en la playa aguiñesa de Celeiráns, donde se encuentra el mítico muelle fenicio, son el vestigio dejado por los profesionales catalanes que impulsaron la industria de la conserva en la zona barbanzana.

Los tres bloques conforman un entorno único y que pocos podrán negar que ha crecido a raíz del primer proyecto europeo que recibió la capital barbanzana. Desde primera hora de la mañana y hasta que se pone el sol, los vecinos ribeirenses transitan un paraje donde la tranquilidad y el sosiego son sus grandes puntos a favor.

Aquellos que tengan la memoria mejor cuidada podrán recordar cuando la playa de Area Secada era uno de los puntos neurálgicos que movía la economía barbanzana con las salazoneras y las primeras conserveras.

El edificio de la firma Garco es el que muestra un mejor estado en

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