Barbanza rindió un caluroso homenaje al teólogo que puso a Aguiño en el mapa

Andrés Torres Queiruga recibió varias sorpresas en las bodas de oro de su ordenación


Ribeira / La Voz

Barbanza rindió un caluroso homenaje al teólogo que puso a Aguiño en el mapa, Andrés Torres Queiruga, con motivo de la celebración de las bodas de oro de su ordenación como cura. Los actos comenzaban en una iglesia aguiñense que se llenó de gente, en donde se juntaron los muchos vecinos que quisieron unirse a la parte religiosa de la celebración, con los que asistían a la ceremonia de confirmación de un grupo de jóvenes.

De hecho, hasta hace unos días el homenajeado no sabía lo que le habían preparado y pensaba que solo acudiría para ayudar en el mencionado rito. Torres Queiruga animó a todos para seguir tan unidos como hasta ahora y recibió la primera sorpresa al ver que una sobrina que tiene en Estados Unidos había acudido para arroparlo en un día tan especial. El párroco de Aguiño, Julio Cárdenas, se encargó luego de entregarle una placa conmemorativa.

Tras los actos religiosos, la conmemoración se trasladaba al pazo Torre de Xunqueiras, en donde se juntaron doscientos comensales, llegados de distintos puntos del territorio gallego. Entre ellos, numerosos representantes de la Iglesia católica, en la que los estudios teológicos suscritos por el aguiñense han sentado precedente.

Peso intelectual

Así lo destacaba, tras la proyección de un vídeo, Ciprián Rivas, encargado de la laudatio al homenajeado en la parte civil de la celebración. En ella se incidió en la importancia de la obra escrita en gallego por Torres Queiruga, que no solo ha sido traducida al español, inglés y alemán, sino también en «a forza do seu pensamento» y en el «peso intelectual» de un hombre que marcó distancias respecto a la forma clásica de concebir la fe con su concepto de un «Deus dador de amor», subrayó Rivas.

El homenajeado intervino para agradecer la presencia de tanta gente reconociendo que Aguiño, Ribeira y Galicia forman parte indisoluble de su experiencia vital. El homenajeado aguantó el tipo, aunque no sin dificultades, ante tantas muestras de cariño. Como recuerdo recibió un cuadro hecho a dos manos por Alfonso Costa y Ayaso, así como un Cristo hecho por el pintor de Aguiño y una insignia de manos del alcalde, entre otros detalles.

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