En el punto de Mira


Siempre he creído que indignarse por una tontería es gastar dignidad a lo tonto. Cuando por Internet un tío de Castellón que ni conozco ni conoceré me llama «gallego imbécil» no soy capaz de ofenderme, no me sale, me da totalmente igual. En el lado contrario tenemos a Belén Esteban. Cuando cualquiera dice algo malo de Belén Esteban, ella entra en la cólera de Ulises y se pone a demandar y a proferir amenazas en una exaltación ridícula, que acaba haciendo que la afrenta que recibió parezca verdad.

Paralelamente creo que Barbanza pecó de cierto belenestebismo. Tenemos que aspirar a estar por encima de comentarios de terceros. Especialmente cuando el tercero es un programa de TV que se lucra especulando morbosamente con la desaparición de una adolescente.

Si Barbanza hubiese parodiado con humor el programa, con fardos y armas, la gente vería cómo nos reímos del retrato que nos hicieron, porque hay que afrontar las cosas sin complejos. Podríamos haber enseñado nuestros paisajes, nuestra gastronomía y nuestro humor con un vídeo de respuesta. Pero no, aquí se prefirió envolverlo todo de solemnidad, con unos comunicados oficiales y «colaboración total» entre concellos (para evitar que los jóvenes se tengan que ir a buscar curro a otros lados ya se «colaborará totalmente» otro día).

Hemos conseguido darle más publicidad al programa y que los que no sabían nada vean que hay toda una comarca manifestándose porque la tele dijo algo malo de ellos. Le acabamos de decir al mundo que aquí no ofende quien puede, sino quien quiere.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
49 votos
Comentarios

En el punto de Mira