Los cámpings barbanzanos cierran el mejor verano de los últimos años

La ocupación media fue del 85% y alguno estuvo cerca de duplicar los ingresos del 2015


Ribeira / la voz

Satisfacción generalizada. La temporada estival ha sido este año una de las mejores que se recuerdan para la mayoría de cámpings barbanzanos. El buen tiempo registrado ha sido «decisivo», dicen, y no solo ha ayudado a disparar la ocupación media hasta el 85%, sino que también alargó las estancias. «Se outros anos era difícil que a xente aguantase a semana completa, neste a maioría quedouse a quincena enteira», señalan desde el cámping sonense de Punta Batuda. En él constatan que «notouse moito o repunte do calor», especialmente después del verano pasado, en el que «só houbo dous fines de semana que non choveu», destacan. Así, pasaron de ver las instalaciones a media asta (cerraron la temporada estival del 2015 con una ocupación del 60%) a estar estos últimos meses como nunca antes, al 65% en días laborables y al 100% todos los fines de semana. «Firmábamos por que todos os veráns fosen así, foi dos mellores dos últimos 25 anos, e practicamente se duplicou a caixa», sentencian.

En el mismo concello, en el cámping de As Furnas, confirman los buenos resultados. Aunque entre semana cayó el número de campistas, al llegar el sábado y el domingo, las caravanas, furgonetas y tiendas se llenaron y acabaron cubriendo hasta la última plaza de las 90 que disponen. Incluso en los recintos en donde hay una cifra alta de clientes fijos, que pasan la temporada entera año tras año, como en el cámping de San Francisco (Muros) -en donde tienen la mitad de las plazas aseguradas-, han notado la diferencia. Entre el 15 de julio y el 15 de agosto «estivemos rozando o cheo todos os días». También en este caso afirman que «vimos superadas as nosas expectativas, foi o mellor verán en 25 anos e é algo que tamén se escoita nos bares e restaurantes da zona».

Ampliar wifi y plantilla

En el de Cabío, en donde las caravanas de temporada hacen que la ocupación nunca baje del 70%, vuelven a corroborar la buena tendencia, y añaden que fue «un verano de referencia». Para atender la demanda, tanto en este cámping como en el de Muros y Coroso, ampliaron la cobertura de su red wifi, que hoy se ha convertido en un servicio tan básico como «el agua caliente en las duchas y supone un factor decisivo desde el momento de la reserva», indica el encargado del de Ribeira, Joaquín Santos.

Este tuvo, además, que contratar a más personal algunos fines de semana para atender un recinto que, al completo, alcanza las 600 personas. Aunque el de Coroso está abierto desde Semana Santa hasta finales de septiembre, Santos reconoce que «no se supera la estacionalidad» y los resultados de los meses de calor son decisivos para un negocio como este, que atrae a un importante número de turistas a la comarca.

El dueño del cámping de Cabío, Manuel Domingo, coincide con lo dicho por su colega: «Fue un verano para poner en un cuadro». Lleva abierto 36 años, en una zona donde ya existía la acampada libre, y recuerda, retrocediendo un poco más en el tiempo, que «no fue tampoco como en nuestros inicios, que había gente esperando para entrar», pero se da más que por satisfecho.

Rompiendo la tónica general, solo en el cámping de Cabeiro (O Son) indican que este fue un verano «como todos os anos», con una ocupación media del 85% y solo un par de llenos, coincidiendo con los puentes de junio y julio.

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