La crisis del ladrillo dejó a medio construir unas dos mil viviendas

Ribeira y Boiro son los municipios con más inmuebles paralizados, sobre una treintena

J. Sande
Ribeira / la voz

La recesión económica y la crisis del sector constructivo que arrancó en el 2008 dejaron en la comarca un reguero de edificaciones a medio terminar y un buen número de solares horadados en los que, en algunos casos, ni siquiera llegó a completarse la cimentación de lo que debería haber sido un inmueble. No hay datos concretos de las viviendas que se quedaron a medio camino, pero es posible hacer una estimación tomando como referencia la cifra de bloques que están sin acabar, que en el conjunto de la comarca, según los datos recabados entre ayuntamientos, profesionales y vecinos, son unos sesenta. Estableciendo una media de 30 viviendas en cada uno de ellos, ya que el arquitecto Carlos López Coto indica que lo habitual es que haya entre tres y cuatro por planta, el número ronda los dos mil.

Es en Ribeira y Boiro donde más estructuras de hormigón inacabadas pueden verse, dado que hay promociones que constaban de entre tres y cinco inmuebles, la mayoría con tres plantas e, incluso, aprovechamiento bajo cubierta. Ambos ayuntamientos pueden sumar una treintena.

El grueso de estas edificaciones se concentran en Palmeira, Castiñeiras, Aguiño, Corrubedo, Cabo de Cruz y Escarabote, pero también hay algunas aisladas en los cascos urbanos. Tampoco Carnota escapó al desenfreno del auge constructivo y en Caldebarcos se iniciaron unas cuatro áreas residenciales que nunca llegaron a completarse.

Asimismo, en la fachada marítima de O Freixo se concentran otras tres y tanto en Portosín como en Porto do Son hay al menos cinco. Una de ellas no pasa en absoluto desapercibida, porque se trata de una gran estructura de ladrillo situada tras una hilera de casas en la travesía de la villa que ha sido origen de numerosos problemas por filtraciones de agua a los colindantes.

Focos de problemas

Es habitual que muchas de estas edificaciones ocasionen contratiempos por la degradación que van sufriendo o porque se convierten en un foco de suciedad. En Escarabote, la insistencia del Concello ha hecho posible que se tapiara una construcción y que se retirase la valla metálica que durante mucho tiempo ocupaba parte de la acera.

Durante la época de la explosión inmobiliaria, el colegio de arquitectos visaba más de tres mil viviendas en los municipios barbanzanos. Ribeira llegó a convertirse en la cuarta ciudad gallega con mas pisos certificados. En la actualidad, la capital barbanzana no solo es la que tiene más viviendas inconclusas, sino que también se sitúa en cabeza a nivel comarcal por la cantidad de ellas que están acabadas, pero vacías, con un total de 3.700, según un informe de la Diputación, de las 14.600 existentes.

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