Las piedras apiladas se extienden por Baroña alterando el yacimiento

BARBANZA

MARCOS CREO

Se han localizado montículos realizados con cantos en el interior del poblado

16 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

El castro de Baroña es sin duda uno de los recursos arqueológicos y turísticos de referencia para la comarca, pero ello no impide que su conservación se vea amenazada por la mano del hombre de forma recurrente. La moda de hacer montículos con piedras ha vuelto un verano más a la zona y de forma más virulenta que en otras ocasiones, traspasando incluso la muralla que protegía al poblado y alterando el yacimiento.

Esta costumbre, además de indignar, está generando especial preocupación en Porto do Son. En veranos como el pasado se destruían los montículos que iban apareciendo y, aunque al día siguiente surgían otros nuevos, la situación estaba más controlada. Sin embargo, este año es tal la proliferación de las columnas formadas con piedras que es imposible retirarlas y, en consecuencia, van a más. No en vano, la técnica de turismo que se encuentra en el punto de información de Baroña reconoce que muchos visitantes actúan por imitación creyendo que es una tradición amontonar los cantos rodados y luego acuden a la oficina para preguntar por su significado.

Y lo cierto es que en el punto de información turística no tienen respuesta para ello. Su origen se vincula al rock balancing, disciplina que busca el equilibrio natural de las piedras, y con el paso de los años fue a más, en parte como una especie de ritual para atraer la energía positiva y en parte por el desconocimiento de los visitantes, que creen que se trata de una tradición asociada al yacimiento de Baroña o una costumbre de origen celta. «O castro é un sitio especial, pero iso non se pode facer. É malo para o ecosistema e é malo para o castro», ataja la técnica de turismo.